¿Qué son las bolas naranjas que ves colgadas en los cables de alta tensión? Estas balizas aéreas ahora tienen más sentido que nunca
Si alguna vez has viajado por carretera y has levantado la vista hacia los enormes torretas de la luz, seguramente te habrás fijado en esas bolas de colores vivos (naranjas, rojas o blancas) que cuelgan de los cables. Parecen adornos navideños fuera de temporada o el resultado de una broma de algún operario aburrido. Pero nada más lejos de la realidad. Estas bolas para nada son un adorno sino que tienen una función de vida o muerte en realidad. Y aunque llevan décadas ahí arriba, hoy, con el aumento del tráfico aéreo ligero y la proliferación de drones, su función es más importante que nunca.
El problema: cables invisibles desde el aire
Para entender la utilidad de estas bolas, primero hay que ponerse en la piel de un piloto. Imagina que vas volando a baja altitud, quizás pilotando un helicóptero de rescate, una avioneta fumigadora o contraincendios, o incluso un globo aerostático. De repente, te cruzas con un valle. Cruzando ese valle hay varios cables de alta tensión. ¿Puedes verlos? La respuesta es que no, prácticamente son invisibles.
Un cable de acero de apenas unos centímetros de grosor, a cientos de metros de distancia y contra un fondo de montañas, nubes o cielo, se mimetiza por completo. Es como intentar ver un hilo de pescar colgado en medio de una habitación oscura. El resultado son accidentes devastadores. Por eso, desde hace décadas, los ingenieros buscaron una solución simple pero efectiva: hacer visible lo invisible.
Esferas salvavidas: así funcionan
La solución fueron estas balizas aéreas en forma de bolas de colores que vemos colgando de los cables. Su funcionamiento es muy sencillo pero está milimétricamente estudiado.
Las bolas tienen un diámetro que va de los 60 a los 90 centímetros (como una pelota de yoga grande o una rueda de coche) y pesan entre 5 y 7 kilos. Están hechas de materiales muy resistentes como polietileno de alta densidad o poliéster reforzado con fibra de vidrio. ¿Por qué estos materiales? Porque deben aguantar décadas al sol, lluvia, granizo, vientos huracanados y cambios brutales de temperatura sin romperse ni perder color.
Se colocan a lo largo del cable a intervalos regulares. La normativa europea (el Reglamento (UE) 139/2014) y la española (Real Decreto 223/2008) son muy claras: la distancia máxima entre bola y bola es de 60 metros. Y si la zona es especialmente peligrosa (cerca de aeropuertos o en rutas muy transitadas), esa distancia se reduce a solo 30 metros.
Los colores no son al azar. Se usan los tres homologados por aviación: naranja, rojo y blanco. Son los que mejor contrastan con distintos fondos (cielo azul, nubes grises, montañas verdes o el horizonte al atardecer).
¿Dónde se colocan y quién lo exige?
No todos los cables de alta tensión tienen estas bolas. Solo se instalan en puntos estratégicos donde hay riesgo real de que un avión vuele bajo. Según la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), la obligación existe en: cruces sobre valles y montañas, cables por encima de ríos, embalses o lagos, cerca de los aeropuertos y áreas de servidumbre aeronáuticas. La normativa que lo regula viene de organismos internacionales como la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional).
¿Por qué ahora tienen más sentido que nunca?
Vivimos en una época de auge de la aviación ligera. Los drones están por todas partes, realizando labores de inspección, vigilancia o simplemente vuelos recreativos. Las avionetas de vigilancia de incendios sobrevuelan constantemente zonas rurales llenas de tendidos eléctricos. Y los helicópteros del 112 realizan rescates en parajes de montaña donde los cables cruzan barrancos imposibles.
Además, muchas de estas líneas se instalaron hace décadas y las bolas originales se han ido deteriorando o han caído por el desgaste. Las compañías eléctricas están ahora en pleno proceso de revisión y renovación de estas balizas, porque las multas por no tenerlas en regla pueden ser millonarias si ocurre un accidente.
Así que la próxima vez que veas una de esas bolas naranjas colgando de un cable, ya sabes: no es decoración. Es una señal de tráfico para el cielo, un pequeño salvavidas naranja que protege la vida de los pilotos que velan por la nuestra.
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