Una boya de acero de 85 metros, ni ancla ni cable submarino y un puñado de chips de inteligencia artificial refrigerados con agua de mar: la apuesta de Peter Thiel para sacar los centros de datos a alta mar genera su propia luz con el vaivén de las olas y se conecta al mundo solo por Starlink
Si pensamos en nuestro entorno, seguro que es más que difícil encontrar a alguien que no haya usado o use la Inteligencia Artificial en su día a día. Las generaciones más jóvenes son las que quizá más uso le dan en su día a día para sus estudios generando bastante debate en torno a su uso. Pero el debate no está solo ahí ya que seguramente hemos oído alguna vez a alguien decir que se está vaciando un pantano cuando usamos Chat GPT y alguno no lo acabará de entender. La inteligencia artificial tiene un apetito insaciable. No solo de datos, sino de electricidad. Los centros de datos que alimentan a los modelos de IA consumen tanta energía como ciudades enteras y necesitan enormes cantidades de agua para refrigerarse. Es por eso que se habla de los pantanos y también el motivo por el que cada vez la oposición vecinal a tener un centro de datos cerca es mayor, porque el impacto no es poco. Elon Musk propone una solución radical: llevarlos al espacio, a órbita, donde el sol brilla ...