Ponen unos bloques de carbono al rojo blanco y luego les colocan enfrente un panel solar: por encima de los 2.000 grados el calor deja de transmitirse por contacto y sale disparado convertido en luz
En la carrera por la descarbonización industrial, el almacenamiento de energía es clave ya que permite mitigar la intermitencia de las renovables y electrificar procesos térmicos intensivos. Las renovables, como hemos dicho en muchas ocasiones, tienen ese problema. La energía solar y la eólica tienen puntos de mucha producción en la que hay excedente, pero también días en los que está nublado o no hay viento y no producen. Por lo tanto, es clave encontrar la mejor forma de almacenar cuando hay excedente y poder usarlo cuando se necesita. Almacenar electricidad y calor reduce las puntas de demanda, recorta el consumo de combustibles fósiles (como el gas natural) y aprovecha al máximo el autoconsumo. En este camino hay distintas vías abiertas, desde la ya clásica batería de litio, a múltiples proyectos que están en distintas fases de prueba o puesta en marcha como hemos ido viendo en distintos artículos. Hoy nos ocupa un sistema que busca guardar ese excedente de renovables en forma ...