Los grandes inventos no siempre nacen de científicos con décadas de experiencia: Ahmed tiene 12 años y ha creado VERDA, un sistema basado en ferrofluido que aprovecha la energía del movimiento para generar electricidad
Un día cualquiera, mientras caminaba por las calles de Cambridge, Massachusetts, a Ahmed Abdelsalam se le encendió la bombilla. Acababa de salir de su clase de ciencias con una lección grabada en la cabeza: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Fue entonces cuando miró sus propios pies en movimiento y se hizo una pregunta de esas que a los adultos ya se nos olvidan: si cada paso que damos genera energía, ¿por qué la estamos dejando escapar? Ahmed tiene solo 12 años y estudia sexto de primaria en la escuela pública Darby Vassall. No cuenta con un laboratorio millonario ni con un equipo de científicos a sus órdenes. Lo que sí tiene es una curiosidad insaciable y una asombrosa capacidad para aprender por su cuenta lo que a cualquiera nos parecería un mundo. De hecho, pasó los siguientes siete meses devorando tutoriales y devanándose los sesos para dominar el diseño por ordenador, la impresión 3D y la creación de prototipos. ¿El resultado? VERDA, un ingenioso sis...