Ni baterías pesadas ni litio: el avión del futuro guardará la electricidad en su propio esqueleto gracias a la fibra de carbono reciclada, y un consorcio español ha logrado que funcione con 70 Wh por kilo sin sumar peso al aparato
Volar siempre ha sido un ejercicio de física extrema donde la gravedad dicta las reglas y el peso es el enemigo número uno. En la industria del automóvil, la transición hacia el motor eléctrico ha sido relativamente sencilla: si necesitas más autonomía, añades una batería más grande en el suelo del coche y listo. Sin embargo, en el cielo, esa lógica es una sentencia de muerte tecnológica. Un avión comercial que intentara volar hoy utilizando baterías convencionales de iones de litio sería tan ridículamente pesado que jamás lograría despegar del suelo; se consumiría a sí mismo intentando levantar su propio combustible eléctrico. Durante años, la aviación sostenible ha parecido un callejón sin salida, atrapada en la paradoja de necesitar energía limpia pero no poder pagar el peaje en la báscula. Hasta que alguien decidió que, si no podemos meter baterías dentro del avión, el avión entero debe convertirse en la batería. En una jugada maestra que planta cara directamente al liderazgo te...