Baterías más frescas con mucha menos agua: el KIMM combina spray e inmersión parcial para enfriar celdas de litio en carga rápida, usa un 85% menos de dieléctrico y ya piensa en IA para buscar líquidos aún mejores
Todo el que tiene un coche eléctrico lo ha vivido. Llegas al cargador rápido con prisa, enchufas, y el coche empieza a tragar kilovatios a toda velocidad. Durante unos minutos, la cosa va como un tiro. Pero de repente, sin avisar, la potencia cae. El coche sigue cargando, pero mucho más despacio. ¿Qué ha pasado? Que l a batería se ha calentado. Y el sistema, para protegerla, ha decidido bajar el ritmo. Ese es el gran freno invisible de la carga rápida: no es la electricidad, ni el cargador, ni el cable. Es el calor. Porque las celdas de litio, cuando las sometes a mucha corriente, se calientan. Y si el calor no se lleva lejos, la batería se degrada. Pierde capacidad antes de tiempo. Y en el peor de los casos, entra en eso que los ingenieros llaman fuga térmica, que es un nombre elegante para decir que la celda se descontrola y arde. No pasa a menudo, pero cuando pasa, el incendio es difícil de apagar y se propaga de una celda a la siguiente como una fila de dominós. La solución qu...