El Hierro ya ha demostrado que una isla puede funcionar sin petróleo durante semanas, y ahora amplía Gorona del Viento con más eólica, 7,1 MW de solar y baterías para superar las 1.049 horas de energía 100% renovable
Hay lugares donde el viento sopla con una fuerza casi mística. El Hierro, la más pequeña y occidental de las Islas Canarias, es uno de ellos. Durante siglos, ese viento fue solo una anécdota del paisaje, algo que moldeaba los árboles y acompañaba la vida de sus habitantes. Nadie imaginó que aquella brisa constante podría algún día liberar a la isla de su dependencia del petróleo . Hasta que alguien, en algún momento, miró aquel viento y no vio un capricho de la naturaleza, sino la llave de su propia libertad. Gorona del Viento nació así, en 2014, como un experimento que muchos calificaron de utópico. La idea era simple sobre el papel, pero revolucionaria en la práctica: usar el excedente de energía eólica para bombear agua desde un embalse inferior de 150.000 metros cúbicos hasta otro situado a 655 metros de altura , con capacidad para 380.000 metros cúbicos. Cuando el viento escasea, esa agua almacenada desciende y mueve las turbinas. Una batería de agua, gigantesca y silenciosa...