El secreto legal que convierte un bache de la carretera en una indemnización

No ibas rápido y era una carretera cualquiera, de esas que ya te sabes de memoria. Y de repente, sin aviso, aparece. Un bache. Bueno, llamarlo bache es ser generoso, aquello parecía más una obra sin terminar que un trozo de pavimento deteriorado.

No te da tiempo a esquivarlo. Golpe seco. El coche protesta. Tú también. Paras unos metros más adelante con esa sensación de “esto no puede haber sido nada”… hasta que te bajas y lo ves: rueda reventada, llanta tocada o, si la cosa se pone seria, algo peor en la suspensión.

Y ahí llega la duda de siempre: “¿me toca pagar a mí?”

La ley es clara, si se te rompe algo por culpa de la Administración, esta paga

Porque aunque no lo parezca, no estás indefenso. La ley, de hecho, está bastante clara. El artículo 106 de la Constitución Española reconoce el derecho de los ciudadanos a ser indemnizados cuando sufren daños como consecuencia del funcionamiento o mal funcionamiento de los servicios públicos. Y sí, eso incluye carreteras en mal estado.

Dicho de otra manera, si la vía está hecha un desastre y eso rompe tu coche, la Administración no puede mirar hacia otro lado y si lo hace los tribunales te darán la razón.

bache

No es un camino de rosas, vas a tener que pelearlo pero te digo cuales son los pasos

Porque en ese momento, con el cabreo encima y la rueda destrozada, lo último que te apetece es ponerte a pensar en pruebas, atestados y reclamaciones. Pero si quieres recuperar el dinero, ese es exactamente el camino.

Lo primero es documentarlo todo. Y cuando digo todo, es todo. Fotos del bache, del entorno, de los daños del coche. Si puedes grabar un vídeo, mejor. Ese agujero que casi te manda al taller tiene que quedar perfectamente retratado, porque luego nadie se va a fiar solo de tu palabra.

Después toca avisar. Si el golpe ha sido serio o hay riesgo, llama al 112. Vendrá la Policía Local, la Guardia Civil o la que corresponda según el tipo de vía y levantarán un atestado. Ese papel es clave. Es la diferencia entre “dice que había un bache” y “consta que había un bache porque lo dice un agente de ley que además tiene presunción de veracidad”.

Asegúrate de que recogen bien la escena, el estado de la carretera, la ubicación y los daños del vehículo. Parece obvio, pero no siempre queda todo reflejado como debería en el informe, aunque tranquilo, no es la primera vez que lo hacen y sí, se ven a poner más de tu lado que del de la administración, créeme.

burst tire

¿Qué tipo de carretera es y a quien corresponde su mantenimiento?

Luego viene otra pregunta importante: ¿Quién es el responsable de esa carretera? Porque no todas dependen de lo mismo. Dentro de ciudad suele ser el Ayuntamiento. Fuera, puede ser el Estado, la Comunidad Autónoma o la Diputación. Si no lo tienes claro, la propia policía te orientará, aunque suele bastar con mirar un mojón o señal de punto kilométrico y pegarle una fotillo.

De momento te va a tocar adelantar el dinero de la reparación

Mientras tanto, el coche no se arregla solo. Toca llevarlo al taller y pagar la reparación. Sí, de tu bolsillo. Al menos de momento. Eso sí, guarda la factura como si fuera oro. Y si puedes, pide un pequeño informe y haz fotos de las piezas dañadas. Cuanto más material tengas, mejor.

Y ahora viene la parte menos épica: el papeleo

Porque el atestado no es suficiente. Para que la Administración se dé por enterada (y no haga como que no ha pasado nada), tienes que presentar una reclamación formal. Un escrito en el que cuentes lo ocurrido y al que adjuntes todo: fotos, atestado, factura, informe del taller, tus datos… todo bien atado.

Tienes hasta un año para hacerlo. Pero cuanto antes lo hagas, mejor y ojo, que los servicios jurídicos de tu compañía de seguros te van a ayudar a efectuar esta reclamación.

A partir de ahí, paciencia. La Administración tiene seis meses para responder. Y aquí pueden pasar varias cosas: que acepten y paguen, que paguen solo una parte o que te digan que nanai, que te busques la vida y que adaptes la velocidad a las circunstancias de la vía.

Lo habitual es que intenten reducir su responsabilidad. Que si podrías haber esquivado el bache, que si ibas demasiado rápido, que si “no era para tanto”. La famosa culpa compartida. Un clásico.

Por eso, cuando los daños son importantes o la cosa se tuerce, no es mala idea contar con un abogado. No es una batalla imposible, pero tampoco es automática.

Si tienes seguro a todo riesgo, probablemente te cubra la reparación y luego ya se encarguen ellos de reclamar. Si no, puede que tengas defensa jurídica incluida. Conviene revisarlo antes de empezar a pelear solo ya que esto puede salirte totalmente gratis.



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