España obsesionada con Tesla y llega una nueva marca china con un SUV familiar espacioso, de interior premium que promete salir a precio ajustado
Geely es uno de los fabricantes chinos más importantes del planeta. En 2025, fue la segunda marca de coches más vendida en China y si aún no habías oído hablar de ella, que sepas que eso está a punto de cambiar. De todas formas, el fabricante asiático no es un completo desconocido, porque es el propietario de Volvo, Smart, Polestar, Lynk & Co y Zeekr además de accionista de Lotus y Mercedes Benz.
Ahora, Geely llega a Europa como marca independiente, con una red comercial propia y una gama SUV completamente electrificada. Te contamos nuestras impresiones tras haber conocido en persona el Geely E5.
Cara a cara por primera vez con el Geely E5

El Geely E5 es un SUV 100% eléctrico de 4,61 metros de largo, 1,90 m de ancho y 1,67 m de alto. Compite por dimensiones con otros modelos del segmento como el Hyundai Ioniq 5, el Nissan Ariya o el Volkswagen ID.4.
Su diseño exterior no arriesga demasiado. No hay muchas líneas de tensión o formas raras, quizá pensado para agradar a la mayor parte del público posible. Lo más destacable es que Geely se atreve siguiendo una corriente propia.

En primer lugar, no esconde su logo, que queda en medio del paragolpes, completamente liso y sin parrilla. Los faros delanteros de LED tienen mucha personalidad y no están unidos en la parte central, un detalle ya común en prácticamente todas las marcas.
Las llantas son de 18 o 19 pulgadas, según el acabado y aunque la gama de colores disponible en España queda pendiente de confirmación, en el mercado italiano se ofrecen cinco tonalidades para este E5, entre ellas el turquesa metalizado que ves en la primera foto.
El interior del Geely E5: acabado premium

Por dentro, Geely sí sigue las tendencias propias de los coches chinos: un salpicadero minimalista con una pantalla táctil central desde la que se gestiona prácticamente todo. Sin embargo, este modelo despunta por una calidad interior muy cuidada, con plásticos mullidos en la parte superior del salpicadero y las puertas además de un acabado símil cuero para la zona intermedia.
Todo tiene un ajuste sobresaliente, incluida la consola central, con una moldura de efecto madera blanca y muchos huecos portaobjetos. No faltan dos tomas USB, cargador inalámbrico para teléfonos móviles y algunos botones físicos de acceso directo a funciones del climatizador o para regular el volumen de la multimedia. Estos últimos nunca me sobran.

Aún no podemos conducirlo, pero la primera sensación al sentarse tras el volante es de mucho confort. Los asientos delanteros son eléctricos, con memoria, calefacción y masaje. Agarran bien las lumbares, la visibilidad desde esta posición es muy buena y todo queda a mano. El del acompañante no puede regularse en altura, a cambio, incorpora un apoyo extra para las piernas que se extiende para viajar casi completamente tumbado.
El volante está achatado en la parte superior e inferior, tiene un buen tacto, con pespuntes en color contraste y botones físicos, más sencillos de utilizar frente a los táctiles de otros rivales. Toda la información se muestra a través de dos pantallas: la central, de 15,4 pulgadas y una adicional tras el volante. Ambas emplean un sistema operativo propio de Geely de nombre FlyMe.
Plazas traseras y maletero: de uso familiar

La segunda fila de asientos guarda alguna sorpresa más. Materiales igual de buenos para la terminación de las puertas traseras, regulación en inclinación, salida de ventilación independiente y dos tomas USB. Lo más interesante: hay un cajón de almacenamiento muy práctico que se desliza bajo los asientos.
Aquí atrás el espacio es también abundante, suficiente para que viajen pasajeros de hasta 2 metros de altura sin tocar con la cabeza en el techo. El maletero tiene una capacidad de 460 litros, con un profundo hueco bajo el suelo para colocar los cables de carga o incluso una mochila.
Sólo con motor eléctrico

Solamente disponible con motor eléctrico, el E5 equipa un propulsor de 160 kW (218 CV) de potencia y 320 Nm de par máximo que entrega toda la energía al eje delantero. La batería, integrada en el chasis, va ubicada bajo el piso del habitáculo y puede ser de 60,22 o 68,79 kWh de capacidad según versión.
La segunda puede recorrer hasta 475 km con una sola carga y, gracias a que admite potencias de hasta 100 kW, es capaz de pasar del 30 al 80% de la batería en solo 20 minutos.
De momento, la marca no ha detallado los precios y tampoco hemos podido comprobar cómo se comporta en carretera. Aun así, esta primera toma de contacto basta para confirmar el buen trabajo de Geely: el interior ofrece buenos materiales, ajustes cuidados y un espacio generoso, mientras que el diseño, aunque sobrio, cumple.
Ahora que la marca está firmando los primeros acuerdos con concesionarios para establecer su red comercial en España, queda comprobar si la experiencia de conducción está a la altura. Y eso será pronto.
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