Mercedes se plantea fabricar coches chinos en sus propias fábricas: ¿Han derrotado a la industria europea?
Mercedes-Benz está explorando la posibilidad de fabricar coches de una marca china dentro de una de sus propias plantas. El socio potencial sería Great Wall Motor (GWM), uno de los fabricantes asiáticos que más rápido está creciendo fuera de China.
Este acuerdo industrial permitiría que una fábrica de Mercedes produzca vehículos de otra marca —y además china— dentro de sus propias instalaciones, algo que refleja hasta qué punto está cambiando el equilibrio de poder en la industria del automóvil.
Una planta de Mercedes produciendo modelos de Great Wall
Las conversaciones giran en torno a la planta que Mercedes tiene en East London, en Sudáfrica. Según fuentes cercanas a las negociaciones, ambas compañías estudian compartir la fábrica y producir vehículos de las dos marcas en el mismo complejo industrial.
Great Wall ya habría presentado una propuesta a responsables del Departamento de Comercio e Industria sudafricano para fabricar coches allí.
Ni Mercedes ni GWM han confirmado oficialmente el proyecto, aunque ambos admiten que estudian fórmulas para ampliar su presencia industrial y mantener competitivas sus operaciones.
La presión de los aranceles y los abruptos cambios en los mercados
Uno de los factores que ha empujado a Mercedes a estudiar esta opción son los nuevos aranceles comerciales de Estados Unidos.
Durante décadas, la planta sudafricana fue clave para exportar el Mercedes Clase C al mercado estadounidense. El modelo se enviaba desde allí aprovechando acuerdos comerciales que eliminaban los aranceles.
Pero la situación cambió cuando la administración de Donald Trump impuso un arancel del 30 % a productos sudafricanos destinados a EE. UU.. Aunque el Tribunal Supremo suspendió temporalmente esa medida, Washington prepara un gravamen global del 15 % a las importaciones.
Compartir fábrica para reducir costes
Ante este nuevo escenario, Mercedes está evaluando cómo mantener la planta funcionando a pleno rendimiento. Compartirla con otro fabricante permitiría reducir el exceso de capacidad industrial, repartir los costes de mantener la fábrica abierta y mantener el empleo local. Sí, estos aranceles de Trump ponen en riesgo el trabajo de unos 2.400 empleados y fue modernizada recientemente con una inversión de unos 600 millones de euros.
En acuerdos de este tipo, el propietario de la planta suele fabricar coches para otra marca a cambio de un precio fijo por vehículo producido.
Great Wall ya vende en Sudáfrica modelos bajo sus marcas Haval y Tank, y tener producción local le permitiría aumentar volumen y evitar depender completamente de las importaciones.
Esto se produce en un momento en el que el peso de la producción nacional Sudafricana ha caído con fuerza. Para que te hagas una idea, según las últimas cifras, solo uno de cada tres coches vendidos en el país se fabrica localmente, cuando hace dos décadas la cifra superaba el 50 %.
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