Volkswagen rectifica, el ID.4 muere para dar paso al nuevo ID. Tiguan. Hemos cazado todos los cambios y regresan los botones, la calidad y habrá mucha autonomía

Cuando Volkswagen empezó a enseñar lo que ahora sabemos que se llamará Volkswagen ID. Tiguan, lo que la marca nos quería enseñarnos en realidad, es que volvían a la senda de la cordura con las denominaciones de sus modelos.

Ahora la jugada está prácticamente confirmada. El ID.4 desaparece como concepto de marca para recuperar un nombre con historia, con peso y, sobre todo, con significado para el comprador. El estreno mundial está previsto para octubre de 2026, con producción arrancando un mes después en Emden.

Un diseño que deja de disfrazarse de futuro

El futuro ID. Tiguan se acerca mucho más al Tiguan tradicional, aunque con matices eléctricos evidentes. No hay que engañar a nadie, el nuevo modelo estrena nombre pero la base será la del ID.4 que hoy conocemos, eso sí, con muchos cambios importantes, tanto interiores como exteriores.

Lo que se percibe en las imágenes es un cambio de actitud. Parece que ahora habr´ña menos obsesión por lo redondeado y lo “aerodinámico” y más presencia en carretera, más líneas horizontales.

El error que Volkswagen ya no puede esconder

El problema del ID.4 nunca fue técnico. El coche cumplía de sobra y a mi personalmente me gustaba más que el ID.3. El problema era que no decía nada.

Ahí está el núcleo de todo este cambio de rumbo. Cambiar “Tiguan” por “ID.4” puede sonar moderno en una presentación, pero en el mundo real rompe algo básico, la conexión mental del cliente con el producto.

Si a un cliente le tienes que explicar que esta es la variante eléctrica que compite en el mismo segmento que el Tiguan pero que no lo has llamado Tiguan eléctrico porque en realidad eres un moderno, el cliente coge y se va, porque lo que quiere es un Tiguan, que parezca un Tiguan. En realidad lo que haya debajo le da un poco igual, ya sea EV, ICE, PHEV o híbrido, cada cliente se comprará un poco el coche según sus necesidades mecánicas pero ojo, que se llame Tiguan.

Tiguan no era solo un nombre, era una referencia inmediata. Volkswagen lo ha aprendido un poco por las malas. Las ventas no acompañaron como esperaban y el mercado dejó claro que la electrificación no obliga a borrar la historia.

Un interior que vuelve a tener sentido común

Otro de los puntos donde Volkswagen ha tenido que recular es en el habitáculo. Durante años apostaron por una digitalización casi obsesiva, donde todo pasaba por pantallas y superficies táctiles que, en la práctica, complicaban más de lo que ayudaban.

Ahora el enfoque cambia. Vuelven los controles físicos en funciones clave, mejora la ergonomía y se percibe un salto en calidad de materiales.

La verdadera evolución está bajo la carrocería

El ID. Tiguan estrenará la plataforma MEB+, que no es un simple ajuste, sino una evolución importante de su arquitectura eléctrica. Más autonomía, mejores tiempos de carga y una gestión térmica más eficiente colocan al modelo en una posición mucho más sólida. Las versiones superiores apuntan a los 600 kilómetros de autonomía WLTP aunque habrá que esperar.

En paralelo, se mantendrán las configuraciones de siempre, con tracción trasera y variantes GTX con tracción total.

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