Rolls-Royce prepara SUV con un ADN muy clásico y detalles que no hemos visto en un coche de calle en los últimos 70 años
Rolls-Royce parece estar dejando pistas muy claras y esta vez nuestros fotógrafos han sido capaces de hilar muy fino entre lo que han visto sus ojos y sus cámaras y la idea que tiene la marca en la cabeza.
Las últimas unidades de pruebas vistas en Múnich no solo anticipan un rival para el Bentley Barnato o el Porsche Cayenne eléctrico. También revelan un detalle que cambia todo, una solución de apertura inédita en la gama moderna de coches de la marca.
Un capó dividido que mira al pasado sin perder el presente
La filtración de una patente registrada por BMW AG en mayo de 2024 ante la OMPI encaja perfectamente con lo visto en los prototipos. El documento describe un capó de dos piezas, una arquitectura que remite directamente a los Rolls-Royce de principios del siglo XX.
Se trata de una reinterpretación técnica. Las ilustraciones muestran un sistema donde el capó se divide en dos secciones fijadas a soportes independientes. A nivel conceptual, hay dos configuraciones posibles: una bisagra central, con apertura simétrica o cuatro bisagras en la base del parabrisas, separando los paneles
Ambas soluciones tienen el objetivo claro de facilitar el acceso. Tanto al motor en modelos térmicos como al compartimento delantero en eléctricos.

Lo que revelan las fotos espía
Si se comparan las imágenes de pruebas con los esquemas de la patente, las coincidencias son difíciles de ignorar.
En el frontal se distingue una pequeña solapa integrada, donde se ocultaría el icónico Espíritu del Éxtasis, aunque también podría ser un mecanismo más elaborado de apertura.
Además, se aprecian puntales extendidos, lo que indica que el sistema está pensado para uso real.
Más que diseño: funcionalidad para la era eléctrica
El movimiento tiene sentido si se observa el contexto. Rolls-Royce ya ha iniciado su transición hacia la electrificación con el Spectre, y este nuevo SUV apunta en la misma dirección.
Un capó de este tipo permite un mejor acceso al frunk (maletero delantero en eléctricos), optimizar el packaging de componentes y mantener una experiencia más “ceremonial” en la interacción con el coche
La propia marca ya experimentó con soluciones similares en el exclusivo Boat Tail, donde el acceso a los compartimentos era casi mágico.
Lujo, herencia y un poco de espectáculo
Este desarrollo encaja con la filosofía de Rolls-Royce de que no se trata solo de que algo funcione, sino de cómo se experimenta.
Recuperar un capó dividido no es un capricho vintage. Es una forma de reforzar ese vínculo con la carrocería artesanal, pero adaptado a una era donde el motor puede no estar siquiera ahí.
Si este sistema llega a producción —y todo apunta a que sí—, el futuro SUV eléctrico de la marca no solo competirá con Bentley o Porsche en prestaciones. También jugará en otra liga en lo que respecta a ritual, presencia y narrativa mecánica.
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