5 coches compactos deportivos de segunda mano que me compraría: los más recomendables por potencia y sensaciones que cuestan menos que un Dacia Sandero nuevo

Si estás leyendo este artículo, probablemente te gusta conducir. O, como mínimo, llamar la atención a tu paso. Si además buscas un coche con carácter, prestaciones y un precio todavía razonable, esta selección te interesa. Estos son algunos de los coches compactos deportivos de segunda mano más interesantes que puedes comprar por menos de 15.000 euros.

Te aviso: todos tienen motor de gasolina, así que prepara la cartera porque el consumo no suele ser comedido. A poder ser, cambio manual y lucen la etiqueta C de la DGT en el parabrisas. Si quieres un coche de diario sin importar el consumo de combustible y un deportivo para disfrutar los fines de semana, todo en uno, este es nuestro listado en Autonoción.

1. Renault Megane RS

Su diseño no es tan atrevido como el de la segunda generación, pero el Renault Megane 3 RS es uno de los coches compactos deportivos más disfrutables en circuito. Únicamente se vendió como coupé de tres puertas, lo que reduce su versatilidad y el espacio interior. No obstante, la puesta a punto es muy radical, con una dirección precisa y un motor 2.0 turbo de gasolina que entrega entre 250 y 275 CV de potencia.

Las variantes con el chasis Cup suman un tarado de la suspensión más firme, frenos mejorados y un diferencial autoblocante. Estas son más caras, limitadas y exclusivas. Aún más costosas resultan las versiones Trophy. Estas últimas, por desgracia, se salen de nuestro presupuesto. En cualquier caso, este es el más radical de toda la lista y el que más te torturará en el día a día. Si estás preparado para una experiencia de circuito incluso yendo despacio, es tu coche.

El precio del Megane RS en los portales de segunda mano oscila entre los 14.000 y los 20.000 euros. Por debajo de nuestro límite de 15.000, suelen tener cerca de 200.000 km. Ojo, conviene revisar el estado de la suspensión, de los soportes de motor, las rótulas, los silentblocks y el desgaste del embrague. Comprueba ruidos en marcha, podrían indicar roturas en elementos de la dirección y la suspensión.

2. Ford Focus ST

De tacto deportivo, imagen llamativa y con espacio para hasta cinco personas, el Ford Focus ST es uno de esos coches compactos deportivos redondos. Puedes conducirlo para ir y venir del trabajo disfrutando del sonido del motor 2.0 turbo de cuatro cilindros. Pero también, pasártelo bien en una carretera de montaña gracias a su chasis ágil, una dirección comunicativa y una dosis de potencia máxima bajo el pedal derecho de 250 CV.

La calidad interior es elevada, con plásticos mullidos en la parte superior del salpicadero y asientos Recaro que agarran bien las lumbares y la espalda. El modelo norteamericano cuenta con equipamiento destacable como asientos calefactados, faros de xenon, navegador y control de crucero adaptativo en los más completos. A tener en cuenta, hay versiones «Estate» de mayor longitud. El maletero aumenta de capacidad y el comportamiento dinámico sigue siendo sobresaliente.

Su precio oscila entre los 14.000 y los 17.000 euros en el mercado de segunda mano. Depende mucho del kilometraje y el estado del motor o mantenimientos pendientes. Ojo, tiene problemas con los soportes de motor, que requieren cambiarse antes de lo que acostumbra en comparación con sus rivales. Además, muchas unidades acusan un desgaste prematuro en el embrague para las versiones con cambio manual o la válvula de purga del combustible.

3. Mazda 3 MPS

Es uno de los coches compactos deportivos más exóticos de la época. Era más potente que el Civic Type R y casi tan rápido como un Volkswagen Golf R. Su diseño llama la atención gracias a unas llantas de aleación de 18 pulgadas, una enorme toma de refrigeración en el capó y un kit de carrocería específico. El alerón trasero da la última pista.

Por dentro, el volante queda en una posición muy baja y su comportamiento es bastante radical. Si buscas un compacto más fácil, equilibrado y cómodo para todos los días, probablemente un Volkswagen Golf GTI encaje mejor contigo. Si quieres algo más raro, más potente y con más mala leche, el Mazda tiene mucho sentido.

Las unidades por debajo de 15.000 euros tendrán más de 200.000 kilómetros en su odómetro. Sí, su consumo de combustible además es elevado, por encima de los 16 litros con una conducción deportiva. Los problemas más serios tienen que ver con el turbo. Este debe ser revisado con frecuencia. También deberías echar un ojo a las válvulas de admisión, propensas a acumular carbonilla.

4. Alfa Romeo Giulietta Veloce

Jugó a ser la alternativa más pasional del Volkswagen Golf GTI y ahora es un hatchback deportivo bastante desconocido. Su diseño a la italiana es de los que enamoran a primera vista. Por contra, su interior prescinde de materiales de gran calidad, con multitud de plásticos duros.

Por comportamiento, hay coches compactos deportivos más radicales, pero si buscas un equilibrio entre deportividad y confort, el Giulietta Quadrifoglio Verde o Veloce son de los más recomendables. Ambos contaban con un motor 1.750 cm cúbicos con Turbo, utilizado también en el Alfa Romeo 4C. El primero entregaba 235 CV y montaba una transmisión manual de 6 velocidades.

La variante Veloce llegó más adelante y aumentó la potencia en 5 CV. La caja de cambios manual dio paso a una automática secuencial de 6 velocidades de tipo TCT. Esta es más eficaz y rápida, pero su conducción resulta algo menos analógica. Cuestión de gustos, aunque durante los últimos años se solucionaron muchos de los problemas de las primerísimas unidades.

Por 15.000 euros hay unidades disponibles con menos de 150.000 km en el mercado de segunda mano. Los paneles de las puertas pueden haberse despegado y el sistema de infoentretenimiento ha envejecido bastante mal. Por otro lado, los modos de conducción del Alfa DNA lo hacen un modelo camaleónico, muy interesante para quien busca un compacto deportivo diferente, cómodo en el día a día y con más personalidad que muchos de sus rivales.

5. BMW 130i

Es el más antiguo, con los mantenimientos más caros y más propenso a averías. Sólo necesitas dos palabras para convencerte: tracción trasera. El BMW 130i es uno de esos «hot-hatchback» extraños por su motor de 6 cilindros que entrega 258 CV de potencia a las ruedas traseras. El reparto de pesos es muy equilibrado y su postura al volante, muy deportiva.

Por dentro cuenta con buenos materiales, un interior muy analógico, mandos bien colocados y, en las unidades con cambio manual, una caja de recorridos cortos que encaja a la perfección con el carácter del coche. Eso sí, no esperes una gran habitabilidad: las plazas traseras son justas, el acceso no es especialmente cómodo y el maletero queda en un segundo plano frente a rivales más prácticos como un Golf GTI, un Focus ST o un Mégane RS.

A nivel mecánico, el seis cilindros N52 tiene buena fama general, pero no es inmune al paso del tiempo. Conviene vigilar posibles pérdidas de aceite en la tapa de balancines y en la carcasa del filtro de aceite, además del estado de la bomba de agua eléctrica, el termostato, los solenoides VANOS, las bobinas, el embrague y los silentblocks. No es un coche barato de dejar perfecto, pero si encuentras una unidad con historial impecable, es una buena compra.

¿Tienes alguna otra propuesta entre los coches compactos deportivos polivalente, divertida y por menos de 15.000 euros? Gracias a ti podría haber una segunda parte. Por tanto… ¡Deja tu opinión en los comentarios!

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