8 tecnologías que hoy parecen imprescindibles en un coche, pero que podrían quedarse obsoletas muy pronto
Los avances tecnológicos en el mundo de la automoción son imparables. Siempre lo han sido, pero la llegada de la Inteligencia Artificial, la conexión permanente a internet o la conducción autónoma suponen un interesante punto de inflexión. La idea es cambiar a mejor, pero… ¿cuánto tiempo hará falta para que estas tecnologías de tu coche acaben obsoletas?
Hoy reviso cuáles creo personalmente que van a terminar olvidadas. Por eso, si alguno de ellos es la única razón por la que te planteas comprar un coche y conservarlo durante muchos años, quizá convenga pensárselo dos veces.
1. Pantallas táctiles sin botones físicos: Cada vez más rápidas

Las pantallas táctiles han sustituido a los botones físicos. De paso, se han convertido en un indicativo del nivel de lujo y modernidad de un coche. Son visualmente atractivas, permiten integrar un gran número de funciones y ofrecen una experiencia más similar a la de un teléfono móvil o una tablet. Sin embargo, no todo son ventajas.
Cada vez más funciones esenciales dependen de una pantalla. Tesla fue una de las primeras marcas en apostar por este planteamiento. Con ello, concentrando prácticamente todos los controles en una gran interfaz central. Ahora, ha contagiado al resto de fabricantes. Sobre todo en China, donde los últimos lanzamientos siguen una misma plantilla: pantalla táctil central enorme, salpicadero minimalista y la ausencia casi total de botones físicos.
Poco a poco, las pantallas funcionarán con una mayor precisión, menús mejor organizados y la integración de un sistema de control por voz «súper» inteligente. Cuando esto ocurra, las pantallas actuales, que controlan los menús principales de un vehículo, simplemente estarán obsoletas.
2. No pagar por usar ciertas funciones de tu coche: un problema importante

La tendencia iniciada por Tesla sigue extendiéndose. Hasta ahora, cuando comprabas un coche elegías un equipamiento concreto en función de tus necesidades, tu presupuesto o simplemente tus preferencias. Una vez pagado, esos extras eran tuyos. Sin embargo, eso podría cambiar.
Los fabricantes han descubierto que pueden instalar determinados elementos en todos los vehículos para simplificar la producción, pero mantener algunas funciones bloqueadas mediante software. La clave está en pagar para activarlas, ya sea de forma puntual o mediante una suscripción.
Es un modelo similar al de cualquier servicio digital: si pagas, puedes utilizarlo. Si no, permanece desactivado. Esto abre un interesante debate sobre la propiedad real del vehículo y de sus equipamientos ¿Son realmente tuyos unos asientos calefactables o un sistema de conducción semiautónoma si tienes que seguir pagando para utilizarlos?
Tesla fue una de las pioneras en explorar esta práctica, seguida después por experimentos de BMW o Mercedes-Benz. Y todo apunta a que no serán las últimas. Aunque algunas propuestas han generado rechazo entre los conductores, todo apunta a que este tipo de estrategias seguirán ganando peso a medida que el software sea cada vez más importante en el automóvil.
3. Sistemas de ayudas a la conducción: mucho por mejorar

Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) han ido ganando protagonismo en los últimos años. Su implantación se ha acelerado especialmente tras la entrada en vigor de normativas europeas que obligan a equiparlos. Los más comunes intervienen en la conducción de diversas formas. Por ejemplo, corrigiendo la trazada dentro del carril o frenando de manera autónoma cuando es necesario. El problema es que están lejos de ser perfectos.
Dependiendo del modelo, de la tecnología empleada o simplemente de cómo haya afinado el sistema cada fabricante, más que ayudas útiles son un estorbo. Los hay muy invasivos, que ajustan con demasiada precisión la distancia que debes guardar a cada lado del carril. Otros directamente son algo torpes; intervienen en la dirección de manera brusca o frenan muy pronto cuando detectan un coche que aún está lejos.
Hay cosas aún peores. Por ejemplo, cuando un coche no detecta o interpreta bien las líneas del pavimento. Si esto ocurre, el coche puede intentar abandonar la autopista por una salida que no querías tomar. La cosa se complica aún más en obras, cuando las líneas en desuso se mezclan con las temporales. Cada vez son más precisos, pero aún queda mucho para igualar la capacidad de interpretación, anticipación y naturalidad de un conductor atento que conoce bien su vehículo.
4. Asistentes de voz actuales: de robot evidente a «casi-humano»

La llegada de la inteligencia artificial ha transformado por completo nuestra forma de interactuar con la tecnología. Hace apenas 5 años, pedirle a tu coche que reprodujera una canción en Spotify requería seguir comandos muy concretos y formular las órdenes de una manera específica. Si te equivocabas o utilizabas una expresión diferente, lo más probable era que el sistema no entendiera nada. Hoy la situación es muy distinta.
Los asistentes de voz actuales son capaces de comprender órdenes mucho más complejas e incluso mantener conversaciones relativamente naturales con el conductor. Gracias a los avances en inteligencia artificial y procesamiento del lenguaje, la interacción resulta más fluida y menos robótica que nunca.
En el futuro, estos sistemas de asistencia por voz quedarán atrás en comparación con las posibilidades que ofrecerá la inteligencia artificial. Los coches no solo responderán a órdenes concretas, sino que podrán interpretar lo que necesitas, anticiparse a determinadas situaciones e interactuar de una forma mucho más natural.
5. Llaves y tarjetas físicas NFC para abrir el coche: más fácil con el móvil

Algunas marcas de coches como Tesla o Leapmotor recurren a tarjetas como sustituto de la llave tradicional. Y no, no me refiero a tarjetas como las de Renault. Hablo de tarjetas de tamaño y formato idéntico al de una de crédito. Gracias a un pequeño chip oculto entre las capas de plástico, identifica y localiza tu coche. Puede abrir o cerrar sus puertas además de, directamente, ponerlo en marcha.
Aunque suponen una mejora con respecto a las llaves tradicionales, aún no son la solución definitiva. De hecho, su sustituto ya empieza a funcionar para muchos fabricantes: el propio teléfono móvil. Descargando una aplicación y vinculando tu dispositivo al coche puedes ejecutar algunas operaciones básicas. Prácticamente la mayoría de fabricantes admiten este tipo de enlace, aunque solo algunos lo ofrecen como una opción de pago.
Localizar tu coche, activar la climatización o incluso aparcar en un hueco estrecho de manera remota mientras esperas fuera son sólo algunas funciones. A destacar, la posibilidad de compartir de manera permanente o temporal la llave con otros conductores. Sin necesidad de encontrarte con nadie. Muy útil si, por ejemplo, quieres alquilar tu coche.
6. Modos de conducción a elegir: terminarán siendo automáticos

A fin de personalizar la experiencia de conducción, los fabricantes generalistas comenzaron a incluir los modos de conducción hace varios años en sus modelos. Esta función era propia sólo de coches deportivos, hasta que se convirtió en una herramienta atractiva para todo tipo de conductores.
Se trata de varios mapas de potencia y reglaje de la dureza a de la dirección o incluso la suspensión configurables simplemente pulsando un botón. Cada uno prioriza una característica del coche y puedes elegir el que quieras, cuando quieras. No obstante, sacando la bola mágica de cristal, presiento cuál será el uso del coche durante la próxima década. Creo que quien ha dado con la clave de este sistema es Renault.
Cuando conduje el nuevo Renault Clio en su presentación nacional pude probar el modo «Smart». Este combina todos en uno, de tal forma que cuando pisas el acelerador a fondo, el coche cambia a modo Sport y libera toda la potencia. En cambio, si inmediatamente después apartas el pie del pedal, vuelve a entrar en modo Confort o Eco, según la velocidad, para optimizar el consumo. Esta podría ser la única configuración posible en el futuro.
7. Actualizaciones de software que no son OTA: pronto todas lo serán

Ir al taller a instalar las últimas actualizaciones para tu coche ya es cosa del pasado… ¿no? O al menos, lo parece. Si quieres actualizar la cartografía del navegador, reducir la latencia de la pantalla o sumar funciones extra antes solo podías hacerlo volviendo a pasar por el concesionario. Ahora, como prácticamente todos los coches están conectados a través de la red, puedes tener la última versión de tu coche sin moverte de casa.
Las conocidas actualizaciones OTA (Over The Air) se han convertido en una de las grandes ventajas de los coches conectados. Los fabricantes pueden optimizar la velocidad de respuesta de las pantallas, actualizar mapas de navegación, mejorar asistentes de conducción e incluso modificar determinados parámetros del vehículo mediante simples descargas de software.
8. Navegadores integrados: caros y sustituidos por tu propio teléfono

Cuando la navegación GPS no era algo posible en tu teléfono móvil, los fabricantes aprovechaban para darte el palo. La cartografía, con pantalla y navegador podía costar hace unos 15 años más de 1.000 euros. Todo ello sumando la actualización anual de los mapas. Una tarea que, francamente, era de todo menos cómoda.
La llegada de los teléfonos inteligentes cambió por completo las reglas del juego. Aplicaciones como Google Maps o Waze ofrecían información más actualizada, tráfico en tiempo real y una experiencia mucho más sencilla. Como consecuencia, los navegadores tradicionales comenzaron a perder protagonismo y los fabricantes, la oportunidad de cobrarte por ellos.
Los fabricantes han reaccionado integrando directamente los servicios de Google en muchos de sus modelos. Gracias a la conectividad permanente del vehículo, basta con disponer de acceso a internet para disfrutar de mapas siempre actualizados, búsquedas más precisas y rutas optimizadas en tiempo real. Ya no es necesario acudir al taller ni pagar por nuevas versiones de la cartografía.
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