CATL prepara el fin de los problemas de amplitud y altura de los coches eléctricos: baterías más delgadas para que las proporciones vuelvan a ser perfectas

La electrificación sigue siendo una parte importante de la innovación del sector. No obstante, aún hay ciertos problemas que solventar, entre ellos, la altura de las baterías eléctricas.

El grosor de los paquetes de baterías actuales obliga a que en el interior se reduzca la amplitud, se eleve la postura de conducción o, directamente, el desarrollo se limite a SUV de grandes dimensiones. CATL revela una patente que busca solucionar este inconveniente.

CATL es el mayor fabricante de baterías eléctricas del mundo. Ubicado en China, adelanta en volumen de producción a otros proveedores como BYD, que se mantiene en segundo lugar. Con el objetivo de optimizar el espacio, CATL pone en marcha una patente que afecta al diseño interior de las celdas.

Lo peor para diseñar un coche deportivo

Coches como el Audi e-tron GT, el Porsche Taycan o incluso el Xiaomi SU7 Ultra deben luchar contra el tamaño de los acumuladores de energía actuales. Con un grosor considerable, dificultan el diseño y desarrollo de un coche de baja altura. De hecho, aunque la autonomía debe aumentar cada vez más, eso no es posible sin el uso de baterías más grandes.

Las baterías, que normalmente ocupan toda la superficie inferior, contribuyen a mejorar el reparto de pesos y reducir la altura del centro de gravedad. Por desgracia, obliga a aumentar la distancia entre el suelo y los asientos. Esto es más evidente en una berlina deportiva, donde la diferencia es más clara respecto a un SUV.

Más seguridad y menos altura

La compañía china ha creado una zona más delgada justo debajo de la cubierta donde se encuentran los terminales de la batería. Gracias a esta modificación, las pestañas de los electrodos pueden plegarse ocupando menos espacio. Así, CATL permitiría aprovechar mejor el volumen dentro de cada celda sin reducir la capacidad o modificar la química de la batería.

El resultado es la posibilidad de reducir la altura total de la carrocería, un factor importante para el desarrollo de los futuros deportivos 100% eléctricos que están por llegar. De esta forma, no sólo se ahorra espacio.

Esta arquitectura también reduce el riesgo de que los componentes internos entren en contacto con las paredes metálicas de la carcasa. Especialmente cuando la batería se ve sometida a vibraciones, impactos o deformaciones que se producen durante la conducción. Se minimiza la posibilidad de microcircuitos internos, lo que puede acelerar el deterioro de las celdas o genera problemas de seguridad.

Pensado también para las baterías de estado sólido

La industria se muestra positiva con respecto a las futuras baterías de estado sólido, interesantes por su fiabilidad y mayor autonomía con respecto a las más habituales de ion-litio. Gracias a este desarrollo, CATL demuestra que las baterías eléctricas de este tipo aún tiene margen de mejora.

La compañía, que destinó más de 2,8 billones de euros a investigación y desarrollo en 2025, podría permitir que las próximas generaciones de berlinas eléctricas deportivas sean más bajas, ligeras y aerodinámicas sin necesidad de esperar varios años a la llegada masiva de nuevas químicas.

Por ahora, sólo se trata de una patente, pero demuestra que siguen existiendo opciones con las que optimizar el funcionamiento de las baterías eléctricas de estado líquido. Por otro lado, las baterías en estado sólido siguen considerándose el futuro de la conducción 100% eléctrica.

Queda esperar si el precio es igual de competitivo, ahora que los coches eléctricos tienen un precio cada vez más parejo al de las alternativas de combustión.



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