El método secreto de GM para meter 30 coches en un vagón de tren para 15… la forma más loca de transportar coches en los años 70

El transporte de vehículos desde la fábrica hasta los concesionarios sigue siendo en pleno 2026, uno de los grandes desafíos logísticos para las marcas de automóviles. En un sector donde cada euro marca la diferencia entre ganar o perder dinero frente a la competencia, cualquier ahorro en distribución puede suponer una ventaja importante.

Durante los últimos años hemos visto como las marcas chinas revolucionan el transporte desde las fábricas con gigantescos buques portacoches Ro-Ro propios capaces de surcar los mares de todo el mundo y de cubrir gigantescas distancias con más de 10.000 coches embarcados.

A pesar de que los coches chinos sí o sí tienen que venir en barco a Europa y a otros mercados, a día de hoy el ferrocarril es el medio más utilizado para mover grandes volúmenes de coches porque las marcas siempre han buscado las fórmulas más eficientes. Una de las ideas más originales y sorprendentes de la historia del automóvil la desarrolló General Motors junto a la compañía ferroviaria Southern Pacific a finales de los años 60.

El origen de los vagones de doble piso

Todo empezó en Alemania en 1950, cuando ingenieros crearon los primeros vagones de dos niveles para transportar el icónico Volkswagen Beetle. Este sistema se convirtió rápidamente en el estándar mundial. Tras la Segunda Guerra Mundial, el fuerte crecimiento económico y el auge de la clase media dispararon la demanda de automóviles, lo que obligó a la industria del transporte a evolucionar rápidamente.

Los vagones de ferrocarril eran perfectos por su capacidad y coste, pero tenían un problema y es que los vehículos quedaban expuestos a robos, vandalismo y daños por el clima o a manipulaciones durante el trayecto.

La revolucionaria solución de GM: Vert-A-Pac

Para solucionar estos inconvenientes y reducir drásticamente los costes, General Motors y Southern Pacific Railroad desarrollaron a finales de la década de 1960 un sistema innovador llamado Vert-A-Pac.

El concepto era tan sencillo como audaz porque en lugar de colocar los coches en posición horizontal sobre varios pisos, los vehículos se cargaban en vertical, con el morro hacia abajo. De esta forma, un solo vagón podía transportar hasta 30 unidades del Chevrolet Vega, frente a las 18 habituales que e podían transportar en los vagones convencionales de dos o tres pisos.

Lo más impresionante es que el propio Chevrolet Vega fue diseñado pensando en este sistema de transporte. GM no solo creó el coche, sino que lo adaptó específicamente para viajar de esta forma tan peculiar.

Preparando el coche para viajar “de morro”

Como los Vega se enviaban con todos los líquidos (gasolina, aceite, líquido de frenos, etc.), los ingenieros tuvieron que realizar importantes modificaciones para evitar fugas durante el transporte vertical.

Para empezar, se diseñó un deflector especial en el cárter del motor para evitar que el aceite llegara al cilindro número 1.

En segundo lugar, las baterías tenían las tapas de llenado recolocadas en la parte superior trasera.

El carburador también fue rediseñado así como el depósito del limpiaparabrisas que también se instaló en un ángulo de 45 grados. Por último, se añadieron espaciadores de plástico entre el motor, la caja de cambios y el chasis para proteger todos los componentes.

Una vez cargados los 30 vehículos mediante rampas, las puertas del vagón se cerraban herméticamente. De esta manera, los coches viajaban protegidos de cualquier incidencia externa, reduciendo los posibles daños, los posibles robos y como no, los costes de almacenamiento.

El Chevrolet Vega

El Chevrolet Vega, lanzado en 1970, fue el intento de General Motors de ofrecer un compacto asequible y eficiente para competir en el segmento de los subcompactos. Reemplazaba al Corvair y fue el primer modelo de GM que incorporó de serie frenos de disco en las ruedas delanteras.

Montaba un motor de cuatro cilindros y 2.3 litros (denominado 2300) con versiones de 71 y 86 CV, disponible con cajas de cambios manuales de 3 y 4 velocidades y una opción semiautomática. También existió una versión GT más equipada y deportiva.

Su precio de lanzamiento (alrededor de 2.196 dólares) lo convertía en una propuesta muy competitiva para la época.

El Chevrolet Vega y su hermano gemelo, el Pontiac Astre, se fabricaron hasta 1977. Con ellos desapareció también el ingenioso sistema Vert-A-Pac, que pasó a la historia como uno de los métodos más creativos y eficientes jamás usados para transportar automóviles por ferrocarril.



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