Estaban al borde de la quiebra y acaban de patentar el Santo Grial de los híbridos: una transmisión que desacopla motor, generador y ruedas, apenas tiene piezas, y es muy barata

Durante años, los fabricantes de automóviles han intentado mezclar lo mejor de los vehículos eléctricos y los de gasolina. Buscan esa combinación perfecta que ofrezca gran autonomía, buen rendimiento y la libertad de no depender exclusivamente de un enchufe. Sin embargo, la mayoría de los sistemas híbridos y enchufables terminan siendo complejos desde el punto de vista mecánico, caros de fabricar y, a veces, algo lentos al momento de alternar entre fuentes de energía.

Ahora, la empresa californiana Faraday Future cree haber encontrado una forma más elegante de resolver estos dolores de cabeza. A través de su filial Future AIHER, la compañía acaba de recibir la patente estadounidense número 12.630.004 para un «Sistema de Transmisión Híbrida de Autonomía Extendida», un diseño que promete una mayor flexibilidad y una mayor eficiencia al separar de manera inteligente el motor de combustión, el generador-motor y las ruedas motrices.

La patente se concedió en mayo de 2026, a partir de una solicitud presentada el verano anterior, y recoge un total de 13 reivindicaciones. Su idea central la resume la propia compañía con una frase técnica: lograr una fuerte extensión de autonomía con una hibridación ligera. Dicho en claro, sacar mucho recorrido extra sin necesidad de un sistema híbrido pesado y complejo.

El verdadero cambio está en cómo fluye la energía

Lo más interesante de esta patente no es tanto el motor en sí, sino la forma en que distribuye la potencia dentro del vehículo. Los híbridos tradicionales suelen unir todos los componentes con engranajes, motores y embragues, lo que complica todo y añade peso y un mayor coste.

Este sistema de Faraday Future utiliza múltiples ejes y embragues que permiten desacoplar el motor de combustión, el generador-motor y las ruedas. Esto significa que no todo tiene que estar siempre conectado mecánicamente. El motor puede generar electricidad, impulsar directamente las ruedas o trabajar junto al motor eléctrico, según lo que demande el momento.

De esta forma, todas las fuentes de energía pueden participar al mismo tiempo cuando se necesita máximo rendimiento, o actuar de forma independiente cuando lo importante es ahorrar combustible.

Modo generador
Gasolina → electricidad
El motor de combustión solo produce energía para alimentar las baterías; las ruedas se mueven con el motor eléctrico.
Tracción directa
El motor mueve las ruedas
El bloque de gasolina impulsa directamente las ruedas cuando es la opción más eficiente, sin pasar por la batería.
Modo combinado
Las dos fuentes a la vez
Combustión y eléctrico empujan juntos para ofrecer la máxima aceleración y rendimiento cuando se necesita.

Una pieza clave de la plataforma AIHER

Este desarrollo se integrará en la plataforma AIHER (AI Hybrid Extended-Range Electric Powertrain), que Faraday Future presentó en 2025 con el objetivo de combinar lo mejor de los híbridos convencionales y los vehículos eléctricos de autonomía extendida.

Si funciona como prometen, este sistema podría simplificar notablemente la fabricación, mejorar la fiabilidad y reducir costes. Además, al permitir que varias fuentes de energía trabajen juntas, ofrecería mejores aceleraciones y un mayor rendimiento, especialmente útil en climas muy fríos donde las baterías suelen perder su eficiencia.

Conviene situar dónde encaja todo esto. El Super One pertenece a FX, la segunda marca de Faraday Future, pensada para un público más amplio y con precios más contenidos que el FF 91, su buque insignia de lujo. Y la categoría a la que apunta, la de los eléctricos de autonomía extendida (EREV), vive un momento dulce: en China, marcas como Li Auto han construido todo su éxito sobre este concepto, y en Occidente fabricantes como Ram, con su pick-up Ramcharger, han adoptado la misma fórmula de coche eléctrico con un motor de gasolina que actúa solo como generador.

El desafío real todavía está por delante

Por supuesto, todavía estamos ante una patente. Esto protege la idea, pero no demuestra que el sistema ya esté listo para las carreteras. Faltan las pruebas en condiciones reales, las validaciones y, sobre todo, comprobar que se puede fabricar a un coste razonable.

La compañía planea incorporar esta tecnología en futuros modelos impulsados por la plataforma AIHER, entre ellos versiones del que sería su FX Super One. Si todo sale bien, Faraday Future podría ofrecer una alternativa interesante en el mundo de los vehículos eléctricos de autonomía extendida, una categoría que cada vez atrae más atención por permitir conducir mayoritariamente con electricidad y contar con la posibilidad de efectuar viajes largos.

Hay, eso sí, un matiz que conviene no perder de vista. Faraday Future lleva desde 2014 prometiendo revolucionar el coche y, por el camino, apenas ha entregado vehículos: su FF 91 llegó al mercado en 2023 en cantidades testimoniales. La acción cotiza como un penny stock, con una capitalización de apenas unas decenas de millones de dólares y un consumo de caja elevado, y la propia empresa reconoce que el arranque en serie del Super One depende de cerrar nueva financiación.

De hecho, la hoja de ruta se ha movido más de una vez. La compañía pausó el proyecto original del Super One en 400 voltios para reorientarlo hacia una versión de 800 voltios o acelerar precisamente el sistema híbrido AIHER, y en paralelo ha empezado a vender robots dentro de su nueva división de inteligencia artificial. La patente es, por tanto, una buena noticia sobre el papel, pero llega de la mano de una empresa que aún tiene que demostrar que es capaz de fabricar en serie.



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