Guardapolvo: qué es, para qué sirve y cuánto cuesta cambiarlo cuando se rompe
Seguro que has oído hablar de él en el taller o en la ITV, pero quizá nunca supiste muy bien qué era. El guardapolvo es una de esas piezas pequeñas que parecen insignificantes, pero cuando fallan, te pueden salir muy caras. Te contamos todo lo que necesitas saber antes de que empiece el problema.
¿Qué es el guardapolvo de un coche?
El guardapolvo, también conocido como fuelle de transmisión, es una pieza de goma con forma de acordeón que se encarga de proteger una parte muy delicada de tu coche: la junta homocinética.
¿Y qué es esa junta? Pues es la pieza metálica que transmite la fuerza del motor a las ruedas para que giren. Está en los palieres, esos ejes que van desde el cambio hasta las ruedas.
El guardapolvo lo que hace es evitar que entre polvo, agua, tierra y suciedad en esa junta, y también impedir que se salga la grasa que la lubrica. En resumen: es la funda protectora que mantiene limpia y bien lubricada una de las piezas más importantes para que tu coche se mueva.
Dónde está el guardapolvo
Encontrarlo es fácil si sabes dónde mirar. Está junto a cada rueda, en el extremo del eje de transmisión. Aunque según el tipo de coche que tengas, los encontrarás en un sitio u otro:
- Tracción delantera: en las dos ruedas delanteras
- Tracción trasera: en las dos ruedas traseras
- Tracción total (4×4): en las cuatro ruedas, más un guardapolvo adicional en el diferencial
Para verlos solo tienes que girar la rueda del todo y asomarte detrás. Verás un fuelle de goma negro arrugado. Ese es el guardapolvo.
El guardapolvo se ha roto: qué pasa
Si el guardapolvo se agrieta o rompe, pasa lo que no debe: entra la suciedad y se escapa la grasa. Al principio solo es un pequeño desgarro, pero con el tiempo la junta homocinética se queda seca y empieza a comer metal contra metal. Las consecuencias pueden ser graves:
- Ruido seco y metálico al girar el volante, sobre todo al máximo
- Vibraciones en el coche al acelerar
- La junta homocinética se parte del todo
- Si no se cambia a tiempo, el palier puede doblarse o el diferencial dañarse
Y ojo, porque cambiar un guardapolvo cuesta unos 200 euros. Pero cambiar la junta homocinética o el palier entero puede salir por 800 euros o más.
Qué pasa con la ITV si el guardapolvo está roto
Antes, tener un guardapolvo roto era una falta leve. Pero desde la reforma de 2018, la cosa cambió por completo. Ahora es considerada una falta grave.
¿Qué significa eso? Pues que el inspector de la ITV te va a dar un resultado desfavorable y no te pondrá la pegatina. Tendrás que arreglarlo sí o sí y volver a pasar la inspección. Es decir, ir a examen con esta pieza rota es suspenso directo.
Cuánto cuesta cambiar el guardapolvo
Aquí la buena noticia es que la pieza en sí es muy barata. Un guardapolvo nuevo cuesta entre 10 y 30 euros, según la marca y el modelo de tu coche. La mala noticia es que cambiarlo no es tan sencillo como parece. No es como cambiar una bombilla. El mecánico tiene que: desmontar la rueda, desmontar la mangueta y otros componentes, extraer la junta homocinética, quitar el guardapolvo roto, limpiar toda la grasa vieja, montar el nuevo fuelle y rellenarlo con grasa nueva, apretar las abrazaderas, volver a montarlo todo y hacer la alineación de ruedas.
Es decir, es un trabajo laborioso que requiere, al menos, dos horas de trabajo que hay que pagar. Al final, entre pieza, mano de obra (unos 60-70 euros la hora) y la alineación, te puede salir por 150 a 400 euros, dependiendo del taller. Los concesionarios oficiales suelen ser más caros que los talleres multimarca.
Cómo evitar que se rompa
La mejor forma de ahorrarte este problema es la revisión periódica. Sí, lo repetimos en cada artículo pero un buen mantenimiento y cuidado de nuestro vehículo nos evitará disgustos.
Los expertos recomiendan revisar los guardapolvos al menos una vez al año, sobre todo si conduces por caminos de tierra, carreteras en mal estado o con muchos baches. También es importante fijarse en las abrazaderas metálicas que sujetan el fuelle. Con el tiempo se pueden aflojar, y por unos céntimos puedes cambiarlas antes de que la pieza entera se estropee.
Si ves alguna mancha de grasa en la llanta o en el suelo justo debajo de la rueda, corre al taller. Eso es señal inequívoca de que el guardapolvo está roto y ya ha empezado a perder lubricante. No lo dejes para luego. Por 200 euros evitas una avería que puede superar los 800. Y de paso, no te llevas un susto en la ITV.
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