Mientras el mundo discute si la nuclear tiene futuro, una startup acaba de encender en Idaho el primer reactor privado en medio siglo: del tamaño de un contenedor, refrigerado por sodio y con una misión, dar energía al soldado en 2028

Llevamos décadas oyendo que la energía nuclear es el futuro, y también el pasado. Que es limpia, pero que los residuos son un problema. Que es segura, pero que Chernóbil y Fukushima no se olvidan. Mientras el mundo discute si la nuclear tiene sitio en la transición energética, una pequeña startup californiana llamada Antares Nuclear ha hecho algo que no ocurría en Estados Unidos desde hace más de 40 años: ha encendido un reactor privado de nuevo diseño. Y lo ha hecho sin grandes discursos, sin promesas de futuro, sino con un contenedor de acero, tubos de sodio y un calendario que promete energía para el soldado en 2028.

El 4 de junio de 2026, el reactor Mark-0 alcanzó la criticidad de potencia cero en el Laboratorio Nacional de Idaho (INL), convirtiéndose en el primer reactor avanzado en lograrlo bajo el programa piloto del Departamento de Energía de EE.UU.. Pero vayamos por partes: ¿qué es la criticidad? Es el momento en que una reacción nuclear en cadena se vuelve autosostenida. El reactor, básicamente, «se enciende». Lo que logró Antares es exactamente eso: una cadena sostenida, pero sin producir energía medible. «No es electricidad. No es operación a plena potencia. Es la prueba de que el sistema funciona», explicó John Wagner, director del INL. Y eso, en el lento mundo de la nuclear, es un hito enorme.

Del tamaño de un contenedor, refrigerado por sodio

El Mark-0 es un reactor de tubos de calor de sodio, una tecnología que suena a ciencia ficción, pero que es más sencilla de lo que parece. En lugar de usar agua a alta presión (como los reactores convencionales) o sistemas de bombeo activo, el Mark-0 utiliza tubos de sodio para extraer el calor del núcleo de forma completamente pasiva. El sodio, un metal líquido a altas temperaturas, se evapora en el extremo caliente y condensa en el frío, transportando el calor sin necesidad de bombas ni válvulas. Es un sistema que se inspira en los diseños de reactores espaciales de la Guerra Fría, pero adaptado a un mundo que exige simplicidad y fiabilidad.

El combustible es otro salto generacional. El Mark-0 usa TRISO (partículas de combustible recubiertas de capas de carbono y carburo de silicio) con uranio de alto análisis (HALEU), enriquecido a menos del 20%. Estas partículas, del tamaño de una semilla de amapola, son prácticamente indestructibles: aguantan temperaturas extremas sin fundirse, contienen los productos de fisión y son la base de los reactores de cuarta generación. La empresa fabricó el combustible con la colaboración de BWX Technologies, aprovechando el trabajo previo del programa Project Pele del Ejército de EE.UU.

El combustible que viene de un programa militar olvidado

Una de las claves que ha permitido a Antares llegar tan rápido a la criticidad es que no han tenido que inventar el combustible desde cero. Han aprovechado el trabajo de décadas del programa Project Pele, una iniciativa del Ejército de EE.UU. para desarrollar un reactor nuclear transportable. Ese programa, que comenzó en 2019 y que muchos daban por muerto, había dejado un legado invaluable: una especificación de combustible TRISO completamente cualificada y probada. «Construir sobre una especificación de combustible probada desarrollada en Project Pele permitió a nuestro equipo centrarse en lo que teníamos que demostrar nosotros mismos: nuestro sistema de control y nuestra física de reactores», explicó el CEO de Antares, Jordan Bramble .

Esa decisión ha sido clave para acelerar los plazos. Mientras otros desarrolladores de reactores avanzados han tenido que cualificar su propio combustible desde cero, un proceso que puede llevar años y costar cientos de millones, Antares ha podido saltarse ese paso y centrarse en el diseño del núcleo, los sistemas de control y la integración del sistema de conversión de potencia. «Eso es lo que permite la innovación en nuclear: no tener que rehacer todo, sino aprovechar lo que ya funciona», añadió Bramble . El combustible, fabricado por BWX Technologies, es el mismo que se usará en el Mark-1 y en los futuros reactores comerciales, lo que garantiza la continuidad del diseño.

Además, Antares ha asegurado el suministro de combustible a largo plazo con un contrato con Urenco, que construirá una planta de enriquecimiento de HALEU en Reino Unido con capacidad para abastecer hasta 30 reactores avanzados al año . Esa previsión es clave para que la promesa de energía para el soldado en 2028 no se quede en un espejismo.

No confundir: es un paso, no la meta

Hay que ser precisos: el Mark-0 no produce electricidad. No tiene sistema de conversión de potencia ni de extracción de calor. Es un banco de pruebas diseñado para validar la física del reactor, el comportamiento de los sistemas de control y el rendimiento del combustible. Es el «laboratorio sobre el que se construirá todo lo demás». Como explicó el director del INL, la distinción entre criticidad cero y generación de electricidad «importa para el contexto. Pero no debería disminuir lo que se ha logrado» .

El siguiente paso ya está en marcha: el Mark-1 será el reactor que de verdad genere electricidad. Está previsto para 2027, con el mismo combustible HALEU TRISO y la misma configuración, pero con un sistema de conversión de ciclo Brayton de nitrógeno cerrado, que es más compacto y eficiente que las turbinas de vapor convencionales . Si todo va según lo previsto, en 2028 el reactor ya estará dando energía a una base militar estadounidense, cumpliendo el objetivo marcado por la orden ejecutiva del presidente Trump .

Un hito, pero con competencia

El Mark-0 no es el único reactor que está acelerando su desarrollo. El programa piloto del DOE, establecido por la orden ejecutiva de mayo de 2025, exige que al menos tres reactores avanzados alcancen la criticidad antes del 4 de julio de 2026. Antares es el primero, pero no el último. Otros competidores, como Valar Atomics, Aalo Atomics, Oklo y Radiant Nuclear, están en fases avanzadas de preparación. La carrera por la nuclear de nueva generación está en marcha, y el Pentágono es el primer cliente.

Porque el objetivo final no es abaratar la electricidad para las ciudades, sino dar energía al soldado en el campo de batalla. El programa busca desplegar microreactores en bases militares, reduciendo la dependencia del diésel, cuyas cadenas de suministro son uno de los mayores riesgos logísticos y de seguridad en conflictos. El Mark-0, por tanto, no es solo un experimento científico: es el primer paso de una nueva era en la que la energía nuclear no estará en grandes centrales, sino en contenedores listos para ser transportados en avión.



Ver fuente

Entradas populares de este blog

Prueba Peugeot 3008 Hybrid 136 e-DCS6 GT: ágil y con una calidad de rodadura superior

Así es el Lynk & Co 900, el nuevo modelo PHEV de gran tamaño de la marca