Prueba Omoda 7 SHS: el híbrido enchufable que gasta poco, viene hasta arriba de equipamiento y encima, ya es bonito, el Toyota RAV4 tiene muchas razones para preocuparse
Omoda sólo ha necesitado 6 meses para lograr vender más de 5.000 coches en España. Su secreto va más allá del precio. Ofrecen mucho equipamiento de serie y propulsores híbridos e híbridos enchufables más baratos que la competencia. El Omoda 7 SHS monta uno de estos sistemas con etiqueta Cero, capaz de hacerte dudar si los fabricantes de toda la vida aún tienen el secreto del éxito.
Probamos uno de los SUV de tamaño medio más interesantes del mercado por relación calidad-precio. Además, desmontamos si el Omoda 7 SHS merece la pena en un segmento en el que abundan las opciones.
Así es el Omoda 7 SHS
El último modelo en formar parte de la marca china se sitúa en el segmento de los SUV familiares de tamaño medio. En la gama, entre el Omoda 5 y el 9 por tamaño. El Omoda 7 SHS mide 4,66 metros de largo, 1,87 m de ancho y 1,67 m de alto. La distancia entre ejes es de 2,72 m, en la media del segmento.
Con unas dimensiones exteriores similares, se enfrenta a alternativas como el Citroën C5 Aircross, el Ford Kuga o el MG HS. Todos ellos, además, disponibles con sistemas híbridos enchufables y etiqueta Cero de la DGT.
Diseño exterior: con su estilo propio

Omoda no es una marca que se caracterice por seguir una misma línea de diseño para todos sus modelos. De hecho, el Omoda 7 SHS poco se parece a sus hermanos de gama, más allá de algunos pocos detalles que los acercan. La foto familiar es evidente a través de la parrilla hexagonal, que se difumina hacia los extremos del paragolpes y la ausencia de un logotipo. Sustituido este último por la palabra «Omoda» en el capó.
Los faros de LED tienen un diseño afilado y deportivo, quedan agrupados bajo una misma pieza. El capó acaba en lo que se conoce en términos de diseño como «shark nose». Este es un ángulo cerrado que simula una «nariz de tiburón». Un elemento propio, por ejemplo, de los últimos modelos de Cupra.
El lateral cuenta con pocas líneas de tensión y la caída de techo es bastante horizontal. Al menos hasta las plazas traseras, mejorando la amplitud disponible en la segunda fila. Los tiradores de las puertas no son eléctricos, pero quedan enrasados en la carrocería. La parte inferior del Omoda 7 SHS luce un acabado en negro brillo. Poco agradecido con los arañazos propios de aparcar, pero que sigue las tendencias del mercado.
La zaga va un paso más allá. Es sin duda la parte más atrevida y la que más me gusta de su diseño. Los faros de LED cuentan con un entramado de «rayos eléctricos» para las luces de posición y freno mientras los intermitentes son dinámicos. Punto para Omoda, que con el 7 no finge ser lo que no es; no hay falsas salidas de escape de las que quejarse.
Colores para la carrocería y llantas

No hay muchas opciones de personalización disponibles. La carrocería se ofrece en cinco tonalidades. Entre ellos, este gris mate que, es más bien un acabado satinado con algo de brillo. A juicio personal, es el que mejor le queda al Omoda, pero también es el único que supone un sobreprecio, de 800 euros. Las llantas son bitono, de entre 19 y 20 pulgadas de tamaño, según la versión que elijas. Nuestra unidad, como cuenta con el nivel de equipamiento más alto de los dos disponibles, Core, llevaba las segundas.
La marca china ha conseguido dotar de una personalidad propia a un coche que, de otro modo, podría confundirse entre el tráfico como uno más. Y eso le viene muy bien a un SUV de los que pueden y deben llamar la atención. Demuestra que «precio ajustado» no es un término que debe ir obligatoriamente ligado a un «look anodino», de esos diseñados para gustar a todo el mundo. Los que se confunden incluso entre ellos y no aportan nada nuevo a un mercado saturado de coches demasiado sobrios.
Calidad interior: por encima de la media

Como ocurre en otros Omoda, el 7 SHS destaca por un nivel de acabado y terminaciones en el habitáculo muy por encima del propio de rivales con su mismo precio. El salpicadero y todas las puertas cuentan con plástico mullido en la parte superior y símil cuero en la zona intermedia. Las alternativas europeas tratan de reducir costes con un recubrimiento de plástico duro de peor calidad para las puertas traseras. La parte baja ya sigue «la norma»: plásticos duros.
Tampoco se queda atrás en otros detalles. La consola central o los reposabrazos quedan expuestos con material mullido. Y aunque, lo que parece madera no es madera, «da el pego». Una solución para las molduras mucho mejor con respecto al plástico negro brillo, que sí está en zonas críticas. En el volante, donde más vas a tocar, ensuciar, arañar y estropear, justo ahí está el odioso «negro piano».
La tapicería es de cuero sintético, de buen aspecto y fácil de limpiar. Eso sí, como cualquier «cuero» o «semi-cuero» ya puedes idear un sistema para tapar las ventanas en verano. La iluminación ambiental, de serie en el nivel de equipamiento más completo, le da un estilo más moderno. Puedes personalizarla por colores y por zonas, o elegir que cambie al ritmo de la música. Los ajustes son todos sobresalientes, incluso el de la pantalla táctil central deslizante.
La pantalla que se desliza es «para vacilar»

No soy de los que critica duramente la pantalla central móvil del Omoda 7 SHS. Me parece una solución divertida, de las que recuerdas de un coche (y te ayudan a hacer una prueba más entretenida). Ojo, sólo está disponible en el nivel de equipamiento más completo: Premium.
Al arrancar o detener el vehículo, el display se sitúa en su posición «convencional»: en el centro del tablero. Pero basta un movimiento de la mano con cuatro dedos para mandarla frente al acompañante o devolverla a la casilla de salida.
El movimiento es eléctrico, rápido y fluido; queda natural y tarda en completar el movimiento unos 7-8 segundos. El único problema es que va acompañado de un efecto de sonido que simula una pistola láser. Quizá la «broma» fue demasiado lejos porque detiene la reproducción de música y luego no vuelve a «darle al play».
Además, se mueve a voluntad propia a baja velocidad. Cuando das al intermitente o giras el volante, el Omoda te muestra lo que ven las cámaras del exterior. Obligatoriamente, la pantalla pasa a disposición central si está frente al acompañante, para ayudarte a visualizar el entorno. Cuando superas los 30 km/h, el coche entiende que esto ya no es necesario.
A mejorar, además de lo ya comentado: que permita reproducir aplicaciones de terceros como Youtube o Netflix cuando va situada frente al asiento del copiloto. En un sistema cerrado como el de Omoda y Jaecoo no será una tarea sencilla.
Por último, una persona alta como yo agradece que la pantalla esté lejos. En caso contrario, es fácil que golpees con la rodilla justo en la esquina. Lo confieso: a veces la he mandado al lado contrario sólo para evitar un rodillazo.
Tecnología por un precio impensable

Una de las grandes bazas del Omoda 7 SHS es el elevado nivel de equipamiento que incluye de serie. Dos son las pantallas digitales. La ya mencionada central, de 15,6 pulgadas y la que se ubica tras el volante. Esta última, de 8,8 pulgadas de tamaño. Hay dos niveles de equipamiento: Pure y Premium.
El primero, de acceso a gama, desde 40.900 euros sin aplicar otras promociones o ayudas. El segundo, el más completo y con un precio superior, de 43.900 euros. No faltan tomas USB A y C para las plazas delanteras y traseras, un equipo de sonido de 6 altavoces, cargador inalámbrico de hasta 50W de potencia, luces de LED, lunas traseras tintadas, acceso y arranque sin llave, climatizador bizona y asientos delateros calefactados. Todo ello viene incluido de serie.
En cuanto a sistemas ADAS, desde el nivel base el Omoda 7 SHS incluye «todo». Es decir, control de crucero adaptativo, detector de vehículos en ángulo muerto, frenada autónoma de emergencia, asistente de atascos, de cambio involuntario de carril, alerta de fatiga del conductor… La decisión entre elegir uno u otro nivel de acabado dependerá de si quieres un extra de tecnología.
La variante Premium suma: llantas de 20 pulgadas, cámara de aparcamiento 540º, tapicería de cuero sintético, asientos delanteros eléctricos con ventilación y volante calefactable. También añade el techo panorámico, un equipo de sonido Sony de 8 altavoces, que no me ha convencido, y la iluminación ambiental de LED personalizable.
Espacio plazas traseras y maletero

Un buen punto en el Omoda 7 SHS es la amplitud de la segunda fila de asientos. Aún teniendo una caída de techo algo pronunciada hacia la zaga, mantiene una distancia libre para la cabeza notable, incluso para pasajeros de más de 1,90 m de alto. El espacio para las rodillas también es correcto y puedes colocar los pies bajo los asientos delanteros. La plaza central también es sobresaliente, por la ausencia del túnel de transmisión y su confort.
Las puertas están terminadas con un acabado de plástico mullido, incluso atrás, donde otras opciones se decantan por acabados más espartanos. Pasando a la zona de carga, la capacidad es de 401 litros, medidos hasta la bandeja.
Puede parecer reducida con respecto a otros coches de su tamaño, pero tiene formas muy cúbicas y se aprovecha realmente bien. Cuenta con iluminación LED, una toma de carga de 12V y varios puntos de anclaje para sujetar la carga.
Abatiendo los asientos, en disposición 60:40, es posible ampliar la capacidad hasta los 1294 litros. Por desgracia, este esquema impide llevar objetos como estanterías o tablas de surf manteniendo las plazas laterales. Así, resulta menos versatil y confortable si vuelves cargado del Ikea, o de una excursión a la playa.
Motor híbrido enchufable con etiqueta Cero

El Omoda 7 SHS cuenta con un sistema híbrido enchufable que suma la intervención de cuatro propulsores distintos. Uno de combustión, de 1.5 litros de cubicaje y 143 CV de potencia, ubicado en el eje delantero.
Los otros tres restantes son eléctricos. Transmiten la potencia a las ruedas traseras de manera independiente y a las delanteras con la ayuda del motor de gasolina. En conjunto, la potencia es de 279 CV y el par máximo de 365 Nm.
El Omoda luce la etiqueta Cero y homologa una autonomía de 92 km bajo ciclo WLTP. Empleando ambas energías, es capaz de superar los 1.050 km. Según homologación el consumo medio de combustible es de 2,3 litros a los 100 km. Ojo, este resultado nace de calcular una media con la batería eléctrica completamente cargada. Durante la prueba, obtuvimos unos datos algo dispares.
Consumo del Omoda 7 SHS

Durante la prueba circulamos a velocidades legales por todo tipo de vías a excepción de caminos sin asfaltar. Normalmente el Omoda 7 SHS aprovecha al máximo la energía eléctrica para reducir el consumo de combustible. Cuando la capacidad desciende por debajo del 10%, el SUV familiar activa el modo HEV, es decir, el que empuja al protagonismo del motor de combustión para mantener las prestaciones.
Bajo este escenario la media de consumo de combustible aumenta. Lo más frecuente es ver un resultado de entre 5 y 5,5 litros. Siempre y cuando los motores eléctricos solo sirven como apoyo. Si el Omoda 7 SHS funciona bajo el modo EV, el consumo energético aumenta hasta los 16,5 kWh a los 100 km y el de combustible oscila entre los 2,5 y los 3 litros a los 100 km. Ahora, cerca de la media homologada.
El del Omoda 7 SHS es un sistema inteligente que funciona de manera solvente en entorno urbano y en carretera. Es difícil sacarle grandes defectos y compite al mismo nivel que otras alternativas europeas de precio superior.
No obstante, hay cosas que mejorar. Por ejemplo, me gustaría poder ajustar la frenada regenerativa a través de un botón de acceso directo. Normalmente otras marcas recurren a levas tras el volante. En el Omoda 7 SHS tienes que aventurarte a buscar a través de varios menús en la pantalla. Una tarea que no resulta cómoda, sencilla o rápida.
Batería y carga eléctrica

El sistema híbrido enchufable cuenta con una batería de 18,4 kWh de capacidad. Esta, de tipo LFP (litio-ferrofosfato) y situada bajo el habitáculo en la zona central. Puede cargarse a través de una toma de carga de corriente alterna y 6,6 kWh de potencia.
También ofrece una potencia de recarga máxima de 40 kW si prefieres recuperar su capacidad más rápido usando una fuente con corriente contínua. Consta, por último, de la posibilidad de usar la carga bidireccional para alimentar dispositivos externos. Con una potencia de hasta 3,3 kW.
Prueba de conducción Omoda 7 SHS

Al volante del Omoda 7 SHS la sensación es que los ingenieros de Chery buscaron ofrecer un modelo cómodo y suave durante su desarrollo. Un SUV pensado para largos viajes en carretera, algo posible gracias a su autonomía superior a los 1.000 km. En este sentido, el Omoda 7 SHS es un coche muy recomendable, sobre todo teniendo en cuenta que su precio es inferior al de su competencia directa. Ahora bien, hay margen de mejora.
Los frenos responden de manera contundente en situaciones de emergencia. Resultan más que notables para detener el Omoda en una distancia segura. Sin embargo, el tacto del pedal es algo brusco, pues aplica mucha fuerza con un ligero toque del pie en el pedal. Esto hace difícil dosificarla.
La dirección y la suspensión son blandas, pero la segunda tiene un recorrido correcto. Esto se traduce en un cabeceo y balanceo medio, que no resulta incómodo en carreteras de curvas por las inercias de peso entre los extremos del coche. Obviamente no es un SUV que invite a una conducción deportiva, lo que implica que donde se siente más cómodo es en grandes autopistas de varios carriles.
Conclusión: claro enfoque familiar y eficiencia entre los mejores

El Omoda 7 SHS es un coche cuya imagen agresiva y afilada no se traduce en sensaciones de conducción a juego. Se define por ser un SUV de comportamiento muy confortable. Incluso aunque ello le haga alejarse de un ajuste más equilibrado, propio de otros rivales. En ellos, el chasis responde con un mayor dinamismo frente a un uso más exigente como una carretera de montaña.
Por otro lado, tecnológicamente es sobresaliente. Sobre todo, por su equipamiento de serie, una cuestión en la que sólo puede competir con otros rivales de China. La pantalla desplazable es divertida, pero requiere de un ajuste más personalizado para cada una de las dos posiciones posibles. Tampoco me gusta depender tanto de la pantalla, incluso para ajustar los retrovisores o la frenada regenerativa.
Es muy espacioso en las plazas traseras y se inclina claramente por el uso familiar. Por precio pocos se le acercan, lo que lo hace un coche más atractivo. Si buscas un SUV familiar en el que el confort, la abundancia de equipamiento de serie o la suavidad de marcha sean prioridad, el Omoda 7 SHS es uno de los más recomendables. A cambio, tendrás que sacrificar un comportamiento dinámico más directo.
Diseño/Estética
Calidad de acabado
Equipamiento de serie
Equipamiento opcional
Habitabilidad
Maletero
Motor/Refinamiento
Consumos
Dirección
Frenos y neumáticos
Comportamiento
Calidad de rodadura
Relación valor-precio
7.6
El Omoda 7 SHS no es referencia por su comportamiento dinámico ágil, pero sí despunta por su equipamiento tecnológico de serie, un nivel de calidad interior por encima de la media y un precio ajustado teniendo en cuenta su sistema híbrido enchufable. Homologa una autonomía notable, que te invita a usarlo en trayectos en ciudad en modo eléctrico sin prescindir de la polivalencia que ofrece su propulsor de combustión de gasolina. Todo ello, con un consumo contenido y las ventajas propias de la etiqueta Cero.
Lo bueno
- Mucho equipamiento de serie incluso en la versión de acceso
- Plazas traseras espaciosas y confortables
- Sistema híbrido enchufable muy eficiente con buena autonomía eléctrica
- Precio muy competitivo
Lo mejorable
- Comportamiento dinámico en carreteras reviradas
- Ausencia casi total de botones físicos, demasiada dependencia de la pantalla
- Tacto del pedal de freno algo brusco
- Respuesta de la dirección poco comunicativa
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