Tener un coche manual es mejor que hacer sudokus a diario: los científicos confirman que es el mejor entrenamiento para tu cerebro y también que el automático lo pudre
Un neurocientífico japonés acaba de recordarnos que, a veces, las cosas “antiguas” tienen ventajas que ni imaginábamos. Según un estudio, conducir un coche manual podría ser uno de los mejores ejercicios diarios para mantener la mente ágil, especialmente conforme vamos cumpliendo años.
El responsable de esta investigación es el profesor Ryuta Kawashima, un nombre que muchos conocen sin saberlo y es que fue el cerebro científico detrás de los famosos juegos Brain Age de Nintendo, esos que prometían mantener el cerebro joven resolviendo rompecabezas y puzzles. Ahora, Kawashima ha dirigido un estudio que mira hacia el volante en lugar de a la pantalla (aunque a día de hoy casi empiece a ser lo miso).
Los resultados son fascinantes. Conducir un coche manual activa de manera notable la corteza prefrontal, esa zona del cerebro que se encarga de la memoria, la atención y las decisiones rápidas. Tienes que leer el tráfico, pisar el embrague, elegir la marcha adecuada, dosificar el acelerador… todo al mismo tiempo. Esa secuencia constante mantiene el cerebro alerta y trabajando.
Un gimnasio mental que los automáticos no ofrecen
En Japón, donde la población envejece a pasos acelerados, este hallazgo cobra especial relevancia. Cada trayecto diario con cambio manual se convierte en una especie de entrenamiento cognitivo natural. No hace falta ir al gimnasio ni resolver sudokus, basta con conducir como se hacía antes.
Los automáticos, en cambio, nos hacen relajarnos. Son cómodos, sí, pero ese confort hace que nuestro cerebro participe menos. Es como ir de pasajero en tu propio coche. La diferencia puede parecer pequeña al principio, pero acumulada día tras día, podría marcar una brecha en cómo envejecemos mentalmente.
La triste realidad de los manuales en Japón
Aquí viene la parte irónica. A pesar de estos posibles beneficios, los coches con cambio manual están en vías de extinción en Japón. Solo representan entre el 1% y el 2% de las ventas de vehículos nuevos. Prácticamente han desaparecido del catálogo de las marcas.
Los que todavía defienden el tercer pedal son, curiosamente, los vehículos más humildes, los pequeños kei. Modelos como la Honda N-Van, la Daihatsu Hijet, la Suzuki Carry y la Suzuki Every siguen ofreciendo cambio manual, sobre todo porque son baratos, sencillos y pensados para durar.
Algo más que nostalgia
Más allá del placer de conducir y del sonido del motor, este estudio nos invita a reflexionar. Quizá no sea solo cuestión de gustos o tradiciones. Mantener el cambio manual podría ser, de forma inesperada, una pequeña inversión en nuestra salud cerebral.
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