Tres gigantescas bobinas de 25 metros que viajan en helicóptero y pueden descubrir minas subterráneas o submarinos nucleares a 350 metros de profundidad
Investigadores chinos han superado uno de los principales desafíos técnicos para desarrollar un sistema electromagnético aerotransportado capaz de localizar submarinos nucleares ocultos en las profundidades del océano.
Este progreso que nació como un proyecto geológico civil podría tener importantes implicaciones y es que bajo el denominado Atem (Airborne Transient Electromagnetic), el sistema que viaja en un helicóptero que remolca una enorme estructura de bobinas electromagnéticas puede ser un gran paso para la geología y la industria armamentística.
Aunque su desarrollo principal está orientado a aplicaciones civiles —como la exploración de yacimientos de minerales, el mapeo de aguas subterráneas y la realización de estudios geológicos—, su capacidad para detectar objetos sumergidos a gran profundidad abre la puerta a otros usos militares.
Según la información recogida por el SCMP, este nuevo sistema representa un paso significativo en la tecnología de detección electromagnética desde el aire.
El equipo y la prueba
El proyecto está liderado por el doctor Fu Jingcheng, profesor asociado de la Universidad Beihang y del Instituto de Geología y Geofísica de la Academia China de Ciencias. Su equipo llevó a cabo una prueba de vuelo de siete minutos en la que un helicóptero transportó la compleja estructura, demostrando que es posible mantener la estabilidad necesaria para realizar mediciones muy precisas.
El sistema se compone de tres gigantescas bobinas dodecagonales (de 12 lados), cada una de aproximadamente 25 metros. Estas bobinas —que funcionan como transmisor, unidad de compensación y receptor— se suspenden bajo el helicóptero mediante un sistema de cables.
El funcionamiento es el siguiente: se envía un potente pulso eléctrico a través de la bobina transmisora, generando un campo electromagnético temporal. Cuando este pulso termina, los materiales conductores bajo la superficie (como el casco de un submarino) producen señales electromagnéticas secundarias que son captadas por la bobina receptora. Analizando el tiempo existente entre estas señales, los científicos pueden detectar la presencia de objetos, estimar su profundidad y obtener datos sobre su composición.
Superando los principales desafíos técnicos
Uno de los mayores obstáculos de este tipo de sistemas es la estabilidad en vuelo. Las bobinas gigantes tienden a balancearse y a inclinarse debido al viento, el efecto del rotor del helicóptero y las maniobras del aparato. Incluso algunas maniobras controladas pueden provocar inclinaciones de más de 20 grados, lo que afecta seriamente a la calidad de los datos.
Para resolver este problema, el equipo de Fu Jingcheng desarrolló un modelo computacional que calcula las longitudes y tensiones ideales de los cables según las condiciones de vuelo. Además, incorporaron una película aerodinámica flexible en la parte posterior de la bobina principal, que actúa como estabilizador pasivo y ayuda a reducir las oscilaciones.
La idea de utilizar sistemas Atem para detectar submarinos no de 2026. Ya en 2012, investigadores de las universidades de Chang’an y Shandong propusieron combinar esta tecnología con técnicas de imagen de apertura sintética. En simulaciones, lograron identificar con éxito un modelo a escala de submarino sumergido en agua salada.
El reciente estudio del equipo de Fu Jingcheng fue publicado el 25 de abril en la prestigiosa revista Acta Aeronautica et Astronautica Sinica.
¿Qué permitirá este nuevo invento?
Aunque todavía quedan muchos desafíos por delante —especialmente probar el sistema en entornos oceánicos reales y a mayor escala—, este avance fortalece la capacidad de China para desarrollar tecnologías de vigilancia submarina más efectivas así como el descubrimiento de yacimientos subterráneos sin grandes costes.
Tal y como te puedes imaginar, tanto el descubrimiento de minas como la detección de submarinos nucleares se ha convertido en una prioridad estratégica en el contexto geopolítico actual.
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