5 motores diésel irrompibles que buscaría para mi próximo coche de segunda mano: reyes en fiabilidad que puedes comprar por menos de 5.000 euros

Los motores diésel ahora son los menos populares en el mercado de coches nuevos. No obstante, aún suponen una opción interesante si recorres muchos kilómetros al año y quieres ahorrar en facturas del taller.

Si buscas fiabilidad demostrada, existen varios coches diésel de segunda mano muy recomendables por su elevada fiabilidad. Incluso algunos podrás conducirlos por zonas de bajas emisiones, al menos hasta que la etiqueta B te permita hacerlo.

1. Motor 1.9 TDI de Grupo Volkswagen

Si existiera una leyenda capaz de doblegar incluso al Volkswagen Golf GTI, ese sería el 1.9 TDI con tecnología inyector-bomba. Desarrollado a finales de los años 90, este propulsor diésel recurría a un sistema de inyección de alta presión. En él, cada cilindro disponía de su propio inyector accionado mecánicamente. La solución permitía mejorar el rendimiento y reducir el consumo, aunque también se caracterizaba por un funcionamiento ruidoso.

Disponible con potencias que iban desde los 90 hasta los 160 CV, el 1.9 TDI se ganó la fama de ser un bloque prácticamente indestructible. No sólo destaca por su bajo consumo, con medias incluso inferiores a los 5 litros a los 100 km. También despunta por una fiabilidad sobresaliente. Bien mantenido, es habitual encontrar unidades en el mercado de segunda mano que superan los 400.000 o incluso los 500.000 kilómetros.

Gracias a que se montó en decenas de modelos de Volkswagen, Audi, SEAT y Skoda, se convirtió en uno de los motores diésel más exitosos de la historia. Ojo, hay algunas pegas a tener en cuenta. Primero, por antigüedad olvídate de la etiqueta B. Cuidado con el código motor de la unidad que buscas. Por último, prepárate para pagar precios muy elevados (el mercado ya conoce a ciencia cierta la leyenda sobre su fiabilidad).

Mi consejo: ojo con el código motor y con las «reprogramaciones»

Los 1.9 TDI ARL con 150 CV son los más prestacionales. Puedes optar, por ejemplo, por un Seat Leon FR de primera generación. Su diseño ha envejecido realmente bien, aunque una unidad con más de 200.000 km podría costarte más de 7.000 euros. Tampoco faltan los más discretos Skoda Octavia II, usados por taxistas con muchos kilómetros a sus espaldas y con el código de motor «BKC» .

Sin duda, mi recomendación personal es que optes por un Skoda Fabia RS de primera generación o Seat Ibiza Cupra de tercera generación. Ambos emplean el bloque «BLT», con 130 o 160 CV. Tendrás que invertir una suma considerable para encontrar una unidad en buen estado. Eso sí, merece la pena si buscas un buen equilibrio entre prestaciones, consumo y durabilidad. Evitaría reprogramaciones milagrosas o caseras, sólo confiando en las de los verdaderos profesionales.

2. Motor 1.9 JTDm 8V Multijet del Grupo Fiat

Ahora se les conoce como Stellantis y, aunque sus motores PureTech han dado más de un quebradero de cabeza, Fiat desarrolló hace más de dos décadas uno de los bloques diésel más fiables de la historia. Hablo del 1.9 JTD, un propulsor que debutó a finales de los años 90 y que fue uno de los pioneros en popularizar la tecnología common rail, desarrollada junto a Bosch.

El resultado era un funcionamiento mucho más refinado, menos ruidoso y con un consumo igualmente contenido. Posteriormente llegó la evolución Multijet, capaz de realizar hasta cinco inyecciones por ciclo ¿El objetivo? Mejorar todavía más la eficiencia y reducir las emisiones. No es raro encontrar unidades que han superado los 400.000 kilómetros sin intervenciones importantes en el motor, siempre que se hayan respetado los mantenimientos básicos.

No sólo se instaló en modelos del extinto Grupo Fiat. También marcas como Opel, Saab o Suzuki recurrieron a este propulsor para algunos de sus vehículos. A día de hoy, debido a su antigüedad, las unidades que quedan a la venta tienen precios muy contenidos. Incluso existen versiones con etiqueta B, matriculadas a partir de 2007. Son algo más caras, pero te permitirán seguir circulando por las Zonas de Bajas Emisiones durante algunos años más.

Mi consejo: mejor el 8v que el 16v

Si te gusta el diseño italiano, un Alfa Romeo 147 con el 1.9 JTDm de 8 válvulas y 120 CV es una de las compras más recomendables por su equilibrio entre prestaciones, consumo y fiabilidad. Este motor también se montó en modelos como el Saab 9-3 (aunque cada vez será más difícil encontrar recambios específicos), el Opel Vectra C, el Fiat Bravo II o el Fiat Croma II.

3. Motor OM646 2.2 CDI de Mercedes

Mercedes no es una de las marcas de coches que te recomendaría si buscas un coche barato. En primer lugar, porque el precio de los recambios y repuestos no suele ser económico. Después, algunos de estos modelos ya se han sumado a la ola de la «revalorización». Lo ayer costaba 1.000, hoy cuesta el doble o incluso cinco veces más. Sin embargo, si de lo que tratamos es de fiabilidad, el OM646 2.2 CDI de Mercedes es el rey.

Se trata de un bloque de cuatro cilindros turbo-alimentado que se vendió en dos versiones: 200 y 220 CDI. Fabricado entre los años 2003 y 2010, desarrollaba una potencia de entre 88 a 170 CV. Los más famosos incorporaban una actualización de nombre «EVO». Estos contaban con un nuevo turbo-compresor y bujías incandescentes cerámicas. Podrás encontrarlo tanto en el Mercedes Clase C como el Clase E (generaciones W204 y W211, respectivamente).

La avería más conocida conlleva la formación de carbonilla en el inyector. Bajo el nombre de «black death» o «la muerte negra», esto ocurre cuando se quema la arandela de cobre del inyector. Si lo detectas a tiempo, arreglarlo te costará muy poco. En caso contrario, el inyector queda pegado a la culata tras el paso de los meses. Esto complica mucho la reparación. Ojo con las trampillas de plástico de la admisión y la EGR sucia.

Mi consejo: el más potente de 170 CV es una opción «10»

El Mercedes Benz Clase C con motor 2.2 CDI de 170 CV ofrece un buen equilibrio por prestaciones y fiabilidad. Ya soluciona muchos de los problemas aparecidos en las primeras series y logra un consumo contenido. Lleva inyección Bosch, turbo de geometría variable. Por desgracia, no es ningún secreto, lo que te obligará a gastarte casi 10.000 euros por una unidad del 2007-2009 con más de 200.000 km recorridos.

4. Motor M57 3.0d de BMW

Los seis cilindros de la marca bávara tienen cada vez más demanda entre los aficionados y los precios han dejado de ser los de hace unos años. Además, el coste de algunos recambios tampoco es especialmente bajo. Ahora bien, si lo que buscas es un motor capaz de recorrer cientos de miles de kilómetros con un mantenimiento adecuado, el BMW M57 3.0d sigue siendo una de las mejores compras que puedes hacer.

Se trata de un bloque de seis cilindros en línea turbodiésel, fabricado entre 1998 y 2013, con múltiples evoluciones y potencias comprendidas entre 184 y 286 CV. A lo largo de su vida dio lugar a versiones 30d, 35d e incluso a variantes biturbo. Se montó en prácticamente toda la gama de BMW: desde los Serie 3 (E46, E90) hasta los Serie 5 (E39, E60), Serie 7, X3, X5 o X6. Los más recomendables son los últimos M57N2, que llegaron con importantes mejoras en la gestión electrónica y la fiabilidad.

Su punto débil más conocido son las palomillas del colector de admisión. En las primeras unidades podían aflojarse, desprenderse y ser aspiradas por el motor, provocando una avería catastrófica. Por suerte, existen kits para eliminarlas definitivamente por muy poco dinero, y muchas unidades ya las llevan suprimidas. También conviene vigilar el estado del turbo, el sistema de ventilación del cárter y el termostato. Como en cualquier diésel moderno, la EGR también termina ensuciándose con el paso de los kilómetros.

Mi consejo: el 3.0d de 231 CV es uno de los

Si tuviera que elegir uno, me quedaría con el BMW 330d de 231 CV o el 530d de la misma potencia, ambos equipados con el M57N2. Lo complicado es encontrar una unidad realmente cuidada: con más de 250.000 km el coste suele estar entre los 5.000 y los 13.000 euros. No obstante, hay mucha variedad donde elegir. Cuidado con equipamientos tecnológicos complejos, son difíciles y caros de reparar.

5. Motor Toyota D-4D

Si hay una marca que ha conseguido que la palabra fiabilidad forme parte de su identidad, esa es Toyota. Aunque los motores híbridos son hoy los grandes protagonistas de la gama japonesa, hubo una época en la que los diésel D-4D eran la referencia. Sobretodo, para quienes buscaban hacer muchos kilómetros sin preocuparse demasiado por pasar por el taller.

Bajo la denominación D-4D convivieron varios motores. El más recomendable es el 2.0 D-4D de la familia 1CD-FTV, fabricado entre finales de los años noventa y mediados de la década de 2000. Desarrollaba entre 90 y 126 CV y se montó en modelos tan populares como el Toyota Corolla, Avensis, RAV4 o el Corolla Verso. Destaca por un consumo muy contenido y una longevidad sobresaliente.

Las averías más habituales pasan por la válvula EGR, que termina acumulando carbonilla. También por los inyectores, especialmente en unidades con muchos kilómetros o que han recibido un mantenimiento deficiente. Conviene comprobar el estado del volante bimasa y del turbo, aunque la clave es respetar los cambios de aceite. En las primeras unidades hubo algunos problemas de junta de culata, pero Toyota los fue corrigiendo con el paso de los años.

Mi consejo: el 2.0 D-4D de 116 CV es la compra redonda

De los más recomendables, un Toyota Avensis o Corolla con el 2.0 D-4D que desarrolla 116 CV. Es uno de los más equilibrados por consumo, fiabilidad y coste de mantenimiento. Aún es posible encontrar unidades bien conservadas por menos de 5.000 euros. Eso sí, probablemente con más de 250.000 km.

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