Francia le cierra la puerta a Tesla y a su Full Self-Driving. Un golpe duro para los clientes de la Unión Europea
Philippe Tabarot no se anduvo con rodeos. El ministro de Transportes francés soltó en un vídeo del pasado 22 de julio una frase que ha dejado clara la posición de su gobierno frente al avance de Tesla. El sistema Full Self-Driving de Tesla, en la versión que existe hoy, no tiene luz verde para circular por las carreteras de Francia ni, por extensión, para imponerse sin más en el resto de la Unión Europea. No se trata de un capricho ni de una cruzada contra la tecnología. Se trata, según explicó, de seguridad.
Tabarot reconoció que el sistema trae consigo mejoras técnicas interesantes. Pero, a renglón seguido, dejó caer un argumento que pesa más y es que las contrapartidas en seguridad todavía no justifican autorizarlo tal y como está. Los puntos que más le preocupan son dos y los nombró sin andarse por las ramas. Para empezar, Tabarot dijo que el riesgo de que el coche acelere de más y la posibilidad de que el conductor se distraiga al confiar demasiado en la máquina.
Un sistema que ayuda, pero no sustituye al conductor
El Full Self-Driving de Tesla no es un coche que se conduce solo de verdad. Acelera, frena y gira de manera automática, sí, pero el conductor tiene que seguir ahí, atento, listo para poner las manos en el volante en cuanto haga falta. Esa es la realidad técnica. Aun así, Tesla lo vende como uno de sus grandes reclamos y como una fuente de ingresos recurrentes a través de suscripciones.
Países Bajos abrió la puerta y otros le siguieron
El origen del debate está en los Países Bajos. En el pasado mes de abril, la autoridad de tráfico neerlandesa, la RDW, dio un permiso provisional para que el FSD se usara en sus carreteras. Ese paso animó a Bélgica, Dinamarca, Estonia y Lituania a hacer lo mismo. La idea de fondo era preparar el terreno para una posible decisión común de la Unión Europea que podría llegar este otoño.
A pesar de todo, Francia no ha cerrado la puerta del todo y Tabarot aseguró que se siguen manteniendo conversaciones técnicas con los neerlandeses y con otros socios europeos. Pero el mensaje político es inequívoco. Mientras no se demuestre que los riesgos están mejor controlados, el sistema no pasará el filtro francés.
La respuesta desde California
Elon Musk no tardó en reaccionar. En un mensaje publicado en X, el máximo responsable de Tesla escribió que retrasar la aprobación del FSD en Francia “costará vidas”. Para la compañía, cada día sin este software en las carreteras europeas es una oportunidad perdida de reducir accidentes. Para las autoridades francesas, en cambio, autorizarlo ahora sería asumir riesgos que todavía no consideran aceptables.
El choque de visiones está servido. Por un lado, la presión por acelerar una tecnología que promete cambiar la forma de conducir. Por el otro, el cuidado o respecto de un país que prefiere esperar a tener más garantías antes de soltar el freno.
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