Japón ha rescatado el material que EE.UU. probó en los 60 para alimentar sus reactores de fusión: la sal fundida FLiBe que refrigera y genera combustible a la vez ya tiene una alianza industrial para producirla

A finales de la década de 1960, en lo más profundo de la guerra fría, un equipo de científicos estadounidenses en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge, Tennessee, hizo algo extraordinario. Construyeron un reactor nuclear que no usaba barras de combustible sólido, sino que funcionaba con una sal líquida, caliente y brillante. La llamaron FLiBe, una mezcla de fluoruro de litio y fluoruro de berilio. El reactor, llamado Molten-Salt Reactor Experiment (MSRE), funcionó sin incidentes durante cuatro años, demostrando que esta idea loca funcionaba. La FLiBe lo hacía todo: era el combustible, era el refrigerante que extraía el calor, y era el medio que generaba el combustible. Era, en esencia, un reactor que se «comía» sus propios residuos.

Pero entonces, la historia tomó otro rumbo. El gobierno estadounidense decidió apostar por los reactores de neutrones rápidos y, con el tiempo, la FLiBe cayó en el olvido, un experimento curioso pero relegado a los libros de historia de la energía nuclear. Hasta ahora. Porque el viejo material de Oak Ridge ha sido resucitado. Y lo ha hecho en el país del sol naciente, donde la necesidad de energía limpia y autónoma es una cuestión de supervivencia.

Japón, un país con escasos recursos energéticos y que ha vivido el trauma nuclear, ha comprendido que la fusión no puede esperar. Y ha rescatado la FLiBe de las cenizas de la historia. No como un experimento, sino como una industria. En julio de 2026, dos empresas japonesas, NGK Corporation y Kyoto Fusioneering, han cerrado una alianza estratégica para producir y comercializar este material milagroso . La idea es simple pero ambiciosa: construir una planta de producción, purificar la sal, y crear una cadena de suministro estable para los reactores de fusión del futuro.

Porque la FLiBe no es un material cualquiera. Es el único compuesto que, en un reactor de fusión, puede hacer tres cosas a la vez: enfriar el reactor, generar el combustible que necesita (tritio), y multiplicar los neutrones para que la reacción sea autosostenible. Es un material tan perfecto que parece diseñado por la naturaleza para resolver el mayor problema de la fusión: la escasez de tritio. Y ahora, Japón ha decidido que el futuro de la energía limpia se escribirá con sal fundida.

Un material olvidado

El interés por el FLiBe no es nuevo; de hecho, su historia comenzó a escribirse en la década de 1960 en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge (ORNL), en Tennessee. Fue allí, entre 1965 y 1969, donde se puso en marcha un experimento revolucionario: el Reactor de Sal Fundida (MSRE). Este ensayo demostró algo asombroso para la época: que una mezcla de sal fundida a base de fluoruro de litio y berilio podía hacer un doble trabajo impecable, actuando como refrigerante y como combustible al mismo tiempo.

La relación de Oak Ridge con este material viene de lejos y sigue muy viva. Tanto es así que, en 2018, el laboratorio inauguró unas instalaciones especiales de purificación para seguir investigando a fondo el potencial de estas sales en los reactores del futuro. Sin embargo, el verdadero mapa de ruta técnico se trazó en aquellos años sesenta, y son precisamente esos cimientos científicos los que Japón está rescatando y aprovechando hoy en día.

La alianza estratégica: NGK y Kyoto Fusioneering

Este mismo mes dos empresas japonesas formalizaron el acuerdo para trabajar en este proyecto. Por un lado NGK Corporation especializada en procesamiento y refinado seguro de berilio desde 1958. Su papel pasará por gestionar la planta de producción y purificación de FLiBe; garantizar la seguridad en el manejo del berilio.

Por otro lado está Kyoto Fusioneering, especializada en ingeniería de plantas de fusión, diseño de reactores y recuperación de tritio. Su rol en esta alianza es el de diseñar la planta de producción, liderar la ingeniería, y validar el material en su bucle de pruebas FREJA.

El objetivo es crear una cadena de suministro estable de FLiBe de «grado fusión» para los futuros reactores comerciales.

¿Por qué es tan especial la FLiBe?

La FLiBe (fluoruro de litio y fluoruro de berilio, en proporción 66:34) es un material que parece diseñado por la naturaleza para la fusión nuclear. Sus propiedades son casi milagrosas:

Funciones Múltiples:

  • Refrigerante: Absorbe el calor del plasma (500-700°C) y lo transporta a un intercambiador para generar electricidad.
  • Generador de combustible: El litio en la sal, al ser bombardeado por neutrones, se convierte en tritio, el combustible de la reacción de fusión.
  • Multiplicador de neutrones: El berilio actúa como un «multiplicador», liberando dos neutrones por cada neutrón que captura, asegurando que haya suficientes para seguir generando tritio .

Ventajas de Seguridad:

  • Opera a baja presión, reduciendo el riesgo de explosión o ruptura de tuberías.
  • No reacciona violentamente con el aire o el agua.
  • No sufre daños por radiación (como hinchamiento o fragilización) que afectan a los componentes sólidos.
  • Actúa como reflector de neutrones, mejorando la eficiencia del reactor

Los desafíos de la FliBe

No todo es perfecto. El material tiene desafíos que la alianza busca resolver. Los neutrones pueden formar ácido fluorhídrico (HF), corrosivo para las paredes del reactor. Además, se solidifica a unos 459°C, por lo que los sistemas deben mantenerse constantemente calientes para evitar bloqueos. También hay que tener en cuenta que el berilio es altamente tóxico si se inhala como polvo, requiriendo protocolos de seguridad estrictos.

La validación: El bucle FREJA

Un elemento clave de la alianza es el FREJA Loop (FLiBe Research Japan Advanced) de Kyoto Fusioneering. Este banco de pruebas a escala de laboratorio se utilizará para validar que el FLiBe producido cumple con los estándares de calidad y rendimiento necesarios para su uso en reactores de fusión.



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