Prueba Volkswagen Golf GTE 272 CV: divertido, pero con etiqueta Cero y hasta 131 km de autonomía eléctrica ¿de verdad quieres un GTI?
Controles de emisiones, restricciones de ruido, radares, zonas de bajas emisiones… Conducir hoy implica hacerlo bajo una vigilancia constante. Aún así, Volkswagen ha encontrado la forma de cumplir con las reglas del juego sin renunciar a los hot-hatchback. El Volkswagen Golf GTE es un compacto deportivo y divertido, pero también eficiente.
La versión híbrida enchufable más potente de la gama ha dado un salto importante en tecnología, autonomía eléctrica y prestaciones desde el último restyling. Lo pruebo y te cuento si ha sabido mantener el carácter rebelde de su hermano el Golf GTI. Todo ello, sin dejar de gustarle a los mandamases, que en España le otorgan la etiqueta Cero.
Así es el Volkswagen Golf GTE
El Volkswagen Golf GTE es un compacto tradicional. Mide 4,29 metros de largo, 1,79 m de ancho y 1,48 m de alto. No hay muchos rivales en su segmento con esta filosofía, al menos no fuera del Grupo Volkswagen. Lejos del control de VW se encuentran el Opel Astra GSE, con 225 CV, el Mercedes Clase A 250e, con 218 CV y el DS Nº4, con 240 CV.
Y dentro del propio «Grupo VAG» compite con el Cupra León VZ e-Hybrid y el Audi A3 45 TFSIe. A pesar de que todos ellos comparten el mismo sistema PHEV de 272 CV, el Volkswagen es más barato. Eso sí, por desgracia la marca alemana no ofrece la versión GTE en carrocería Variant. Se trata de la alternativa familiar con más maletero de la que el Cupra sí dispone.
Diseño exterior: discreto y elegante a su manera

El Volkswagen Golf GTE toma como base el compacto clásico de la casa alemana. Conserva el mismo tamaño exterior y se diferencia del resto de versiones a través de un look propio más deportivo. De hecho, emplea los mismos paragolpes, taloneras, alerón y llantas que el Golf GTi, aunque recurre al azul como color contraste.
Las insignias GTE mantienen una tipografía similar a las del GTI. Para la ocasión, también se tiñen de azul en lugar de rojo. Lo mismo ocurre con la franja que recorre el frontal y conecta visualmente los faros Matrix LED. Más allá de estos detalles, Golf GTI y Golf GTE se parecen bastante. Incluso resulta fácil confundirlos a cierta distancia. Al menos hasta que llegamos a la parte trasera o escuchamos el motor desde fuera.
Deportivo… pero sin salidas de escape a la vista
Si presentas el GTE como un compacto deportivo… ¡Volkswagen, tienes que presumir de escapes! A diferencia del Golf GTI, en el híbrido enchufable el tramo final queda escondido detrás del difusor trasero. Esta solución recuerda a la que utilizaban muchos diésel hace una década. A pesar de que estamos ante un PHEV, eso no le impide lucir un escape acorde con los 272 CV del conjunto.
En mi opinión, una doble salida trasera le sentaría mucho mejor. Y como Volkswagen no se encarga, me temo que te tocará hacerlo después de salir por la puerta del concesionario. Necesitarás el difusor trasero de un Golf GTD, una doble salida de escape más llamativa que libere el sonido del motor de gasolina y a disfrutar.
9 colores disponibles: se echa en falta alguno más llamativo

La gama de colores es bastante sobria. Hay 9 tonalidades a elegir, aunque solo una se ofrece sin sobrecoste: el «Gris Oscuro». El resto de acabados tienen un sobrecoste de entre 370 y 870 euros.
Si no fuera por los más atrevidos «Rojo Bicampeón», bautizado así por el segundo Mundial de la Selección Española, o «Azul Vaquero» no habría opciones llamativas. Y es que un coche deportivo como este las merece. Nuestra unidad luce el «Blanco Perlado», el más caro, por 1.115 euros.
A elegir: dos llantas de 18 pulgadas
En cuanto a llantas, no hay muchas opciones entre las que elegir. Las dos tienen un tamaño de 18 pulgadas, suficiente para la potencia y el peso de este coche. Tienen el mismo coste: 0 euros y ambas calzan neumáticos 225/40 R18. Por cierto, con estas dimensiones hay muchísimas opciones en el mercado a precio contenido.
Los Bridgestone Potenza que llevaba la unidad que probé acumulaban ya unos cuantos kilómetros. No obstante, aguantaron el tipo sin problema, incluso ante un uso exigente. Y recuerda, si ninguna de las llantas te convence, aún puedes aprovechar todo el catálogo de accesorios disponible para el Golf GTI y el Golf R. Todos tienen las mismas medidas de buje y diámetro de tuercas (5×112)
Interior del Volkswagen Golf GTE: los asientos «a cuadros»

Por dentro, tendrás que fijarte en los detalles para encontrar diferencias con respecto a otras variantes del Golf. La más evidente está en los asientos. Los delanteros integran el reposacabezas y todos cuentan con una tapicería exclusiva de tipo tartán. Similar a la del Golf GTI, recuerda al diseño de la primera generación del compacto deportivo. Son de tela, alcantara y cuero sintético.
Puedes elegir en opción asientos en color gris con tapicería de cuero. Estos añaden la función de ventilación en los delanteros y regulación eléctrica y memoria de dos posiciones solo para el del conductor.
Ahora bien, pierden el acabado característico a cuadros. Los de nuestra unidad (los primeros, que vienen de serie) sujetan bien la espalda, las lumbares y los glúteos. Agarran más el cuerpo que unos convencionales, pero también resultan cómodos para largos viajes.
El espacio en las plazas delanteras es sobresaliente. Incluso si mides más de 1,95 metros de altura podrás viajar de manera confortable, con algo de espacio libre para la cabeza. También para personas de menos de 1,60; ambos asientos se regulan en altura. La postura de conducción es muy baja y deportiva. Aún así, tanto la visibilidad trasera como lateral es buena.
Pantallas digitales y calidad de acabados: en la media

En el GTE, hay dos pantallas digitales. La central, de 12,9 pulgadas y la de la instrumentación, de 10,25. Ambas funcionan bastante bien: son fluidas, tienen buena definición y navegar entre los menús es bastante sencillo. Los botones táctiles hápticos que regulan el volumen de la multimedia y la temperatura del climatizador ahora están retroiluminados. Eso sí, aún resultaría más fácil manejar una rueda o los botones físicos «de toda la vida».
El sistema es compatible con Apple CarPlay y Android Auto de manera inalámbrica. La pantalla tras el volante se controla a través de los botones, desde el restyling estos son físicos y tiene muchísimas opciones. Quizá demasiadas. Una vez configures la interfaz a tu gusto será mejor que aparques para cambiarla. VW ofrece de manera opcional un Head-Up Display; un extra muy recomendable.
Con respecto a los materiales, el Volkswagen Golf GTE destaca por utilizar plásticos mullidos para la parte superior del salpicadero y las puertas delanteras. Todo tiene buena calidad de ajuste, aunque abundan las superficies en plástico negro brillo. Estas acumulan mucho el polvo, los arañazos y envejecen peor que los plásticos mate.
Plazas traseras: en la media y mejor sólo para dos

El Golf GTE aprovecha de manera notable el espacio del habitáculo. Es uno de los compactos más cortos del segmento y aún así presume de un espacio libre para las rodillas, los pies y la cabeza considerables. Eso sí, en este GTE, los asientos delanteros con el reposcabezas integrado hacen de viajar atrás una experiencia algo más claustrofobia.
Además, por anchura es un coche recomendable sólo para dos pasajeros, tres irán demasiado apretados. Pero el mayor inconveniente para quien viaje en el centro es el elevado túnel de transmisión. Como detalle reseñable, el Golf dispone de salidas de ventilación con regulación de temperatura independiente. No faltan dos tomas USB y un reposabrazos.
Maletero del Volkswagen Golf GTE: algo justo para el equipaje de cuatro personas
El maletero del Volkswagen Golf GTE tiene un tamaño inferior al de un Golf de combustión. El problema es que las baterías eléctricas ocupan el espacio que queda disponible bajo el piso en el Golf convencional. Firma 273 litros, algo pequeño para un coche compacto como este o incluso para un utilitario de cuatro metros de largo.
Es el precio a pagar por tener un híbrido enchufable del grupo Volkswagen: un maletero habitualmente pequeño. No obstante, aún caben al menos cuatro maletas de equipaje de mano. Queda un espacio cúbico, muy aprovechable. También destaca porque la banqueta trasera se divide en tres partes.
Así, podemos abatir solo la plaza central. Esto te permite acceder desde los asientos a la zona de carga o llevar objetos largos, como una estantería, manteniendo disponibles las plazas de los laterales. Prescindiendo de la segunda fila la capacidad asciende hasta los 1.129 litros.
Híbrido enchufable de 272 CV: de 0 a 100 en 6,6 segundos

Pero donde más brilla el compacto es en la dinámica de marcha y las sensaciones de conducción. Técnicamente, el Volkswagen Golf GTE no debería estar a la altura del GTI, pero creo que lo está. Digo esto porque, en lugar de un bloque de gasolina de 4 cilindros 2.0 TSI, lo que hay bajo el capó es un 1.5 TSI.
Es la misma base «EA211» que emplean otras versiones de la gama. No obstante, una gestión específica de la sobrealimentación y del motor en el GTE permite elevar la potencia térmica hasta los 177 CV. De esta forma, mantiene los mismos 250 Nm, pero durante un rango de revoluciones más amplio.
A este se suma un motor eléctrico de 116 CV. En conjunto, el sistema híbrido enchufable arroja 272 CV y 400 Nm a las ruedas delanteras. Pasa de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos (0,7 s más que el GTI). Una de las diferencias que más asustan es el peso: el GTE pesa 214 kg más que el GTI. Sobre el papel, debería incurrir en un comportamiento dinámico más torpe, sobre todo e curvas.
Silencioso de lunes a viernes, los fines de semana se suelta
La primera diferencia que notarás entre GTI y GTE es el sonido del motor. El del Golf GTI se cuela de manera natural en el habitáculo, mientras que al del GTE hay que «ayudarle con el autotune». El equipo de altavoces se encarga de intensificar el ruido producido por el propulsor. Además, varía según el modo de conducción que elijas.
No es tan interesante o satisfactorio como el gorgoteo salvaje del hot-hatch de toda la vida. No obstante, tampoco es desagradable. Además, tiene un valor añadido: desaparece cuando circulamos en modo EV, pudiendo circular en completo silencio. Solo se deja notar ligeramente si así lo deseas.
Conduciendo el Volkswagen Golf GTE: deportivo, eficiente y divertido

La respuesta del acelerador es inmediata. El motor eléctrico se encarga de impulsar en primer lugar al GTE. Después, es el bloque de gasolina el que entra en acción, con su sonido característico. El salto entre uno y otro es casi imperceptible. De hecho, la sensación es que entrega la potencia de manera muy lineal, pero desde muy abajo en el cuentavueltas.
El Golf se siente con fuerza a 1.500, 3.000 y 5.000 rpm. Me gusta como aparenta estar siempre preparado para una salida rápida y da la sensación de que puedes permitirte disfrutar de todo el par en cualquier momento. Esto hace de adelantar en autopista, salir a autovía desde parado en un STOP una tarea muy sencillo.
De hecho, no noté perdidas de potencia incluso habiendo agotado la energía eléctrica de la batería. Este Volkswagen Golf GTE preserva siempre algo de esa «patada EV» cuando hace falta.
Volkswagen también ha trabajado en ofrecer un tacto de los frenos preciso. No resulta muy esponjoso, algo a lo que sí acostumbran otros modelos de la casa germana con sistema PHEV. En el GTE, el sistema de frenada tiene un funcionamiento muy preciso y te permite jugar con la intensidad antes de entrar en una curva.
Suspensiones firmes, pero sin que se te salten los empastes
La dirección es mucho más dura que la propia de un híbrido enchufable y, en mi opinión, es un ajuste prácticamente perfecto. Te permite circular día a día de manera confortable y trazar curvas con precisión. Incluso en modo Sport, es fácilmente manejable por ciudad.
También el chasis, idéntico al del GTI, merece mención a parte. El Volkswagen Golf GTE se mueve de manera fluida y satisfactoria tanto por trazados revirados de montaña y autopistas de cuatro carriles. La carrocería no balancea o se inclina en exceso y atravesar un badén no es una sesión express de tortura para la espalda.
El Golf GTE puede configurarse con el chasis dinámico DCC opcional. Este adapta el funcionamiento de la suspensión y la dirección en función de los modos de conducción. Por cierto, estos últimos si vienen de serie y cada uno tiene una personalidad propia: ECO, Confort, Sport y Personalizado.
El modo secuencial no es su fuerte

Pero también hay margen de mejora. La caja de cambios DSG de 6 velocidades es rápida y está bien escalonada. Funciona teniendo en cuenta el modo de conducción, prescindiendo de despertar al motor de gasolina si vas en ECO con la batería cargada y animando a los dos sistemas a poner de su parte cuando pisas a fondo en modo Sport.
Ahora bien, el Golf GTE ofrece un modo de cambio secuencial. Este te permite jugar con la caja de cambios a tu antojo, subiendo o bajando de marcha cuando gustes utilizando las levas tras el volante. El problema es que las comparaciones son odiosas y no puedo hacer desaparecer de mi mente la experiencia con el Golf GTI.
En este, la caja de 7 velocidades responde de manera más precisa a nuestras ordenes. Presionas la leva derecha y subes una marcha, pero en el GTE te toca esperar algunas milésimas de segundo de más. El resultado es que parece que pierdes el control de la entrega de potencia.
Es una pena y de no ser por este detalle no habría muchas más razones para elegir un Golf GTI por delante del GTE, la opción más polivalente. Sin embargo, quien disfruta de la conducción deportiva y no quiere prescindir del modo secuencial sobresaliente del hatchback, en el GTE no tendrá más alternativa que «resoplar y seguir adelante».
Consumos de diésel: por debajo de los 4 litros

Sin duda, uno de los puntos fuertes del Volkswagen Golf GTE es su eficiencia. Homologa 1,3 l a los 100 km y 12,8 kWh a los 100 km, aunque en un PHEV el resultado depende mucho del uso.
Si acotas tus desplazamientos a trayectos urbanos y circulas en modo EV, conseguirás medias inferiores a 1 litros a los 100 km. De hecho, en varias ocasiones el Golf funcionó prácticamente como un eléctrico, sin necesidad de intervención del motor de combustión.
Pude conducir el Volkswagen Golf GTE por ciudad y carretera. También recorrí varios tramos revirados de montaña. En total, me senté tras el volante a lo largo de más de 1.000 kilómetros en una semana.

Y, por supuesto, también quise comprobar qué ocurre cuando agotamos la batería. Sin electricidad de la que «tirar», el consumo en carretera se mantuvo correcto. La media que obtuve fue de 5,7 l a los 100 km.
A velocidades elevadas, la cifra aumentó hasta los 6,7 l/100 km. Recuerdo que en estos dos escenarios la intervención del sistema eléctrico fue prácticamente inexistente. ¿Y qué ocurre cuando llega el fin de semana y buscamos trazar curvas? En este caso, la media fue de 3,5 l a los 100 km y 11 kWh a los 100 km.
Tiempo de carga y autonomía eléctrica: 120 km sin esfuerzo
El Volkswagen Golf GTE cumple con nota como coche de diario. La clave está en aprovechar la batería durante los desplazamientos urbanos, manteniendo una autonomía elevada. Después, el 1.5 TSI puede asumir la mayor parte del trabajo en viajes por carretera. Si utilizas el sistema PHEV de esta forma, puedes obtener consumos muy contenidos.
Ahora, tras el restyling, permite cargar a través de una toma de corriente continua. Esto le lleva a pasar del 10 al 80% de capacidad en 26 minutos. Todo ello, siempre y cuando la potencia sea de al menos 40 kW. Se mantiene la potencia de la corriente alterna: de 11 kW. Esta es la que utilizarás habitualmente para ahorrar, ya sea en casa o en el trabajo.

Con respecto a la autonomía, el Golf GTE tampoco te engaña, pero no pude alcanzar los 131 km de los que presume. A tener en cuenta que en ningún momento apagué el climatizador ni busqué adaptar mi conducción para lograrlo. La mejor plusmarca superó los 120 km y el peor resultado se quedó un poco por encima de los 100 km.
Calculo que sería posible alcanzar los 131 km que homologa. Ahora bien, tendrás que practicar una conducción muy eficiente, sin climatizador y a velocidades medias no superiores a los 100 km/h. Es decir, en un uso para nada exigente.
Precio y equipamiento
El Volkswagen Golf GTE se ofrece en un único nivel de equipamiento de nombre homónimo. Este viene bastante completo y cuenta con elementos básicos como el control de crucero adaptativo, la frenada autónoma de emergencia, mantenimiento automático de carril y aviso de ángulo muerto.
También me convence el Front Assist, que viene de serie. Este frena automáticamente de manera progresiva, pone los «warning», se echa a un lado de la carretera y hace uso del e-Call para llamar a emergencias si detecta que el conductor se ha desvanecido. En mi opinión, debería venir de serie en todos los coches.
Aún hay más equipamiento opcional: los airbags laterales, la cámara exterior 360º, el paquete de aparcamiento asistido o el techo panorámico. Configurar el GTE más completo supone un desembolso extra de más de 7.000 euros (sin incluir el enganche del remolque: 950 euros).
De los elementos de serie más interesantes en este GTE son los faros IQ.LIGHT, matriciales de LED. Estos iluminan la carretera de manera selectiva e inteligente. Por cierto, tanto el logotipo delantero como las manetas de las puertas se iluminan. No faltan los asientos delanteros calefactables, cargador inalámbrico, iluminación ambiental interior, navegador y arranque sin llave.
Parte desde 42.695 euros. Un precio que con ayudas del Programa Auto+ puede quedar por debajo de los 40.000 euros.
Conclusión: GTE por si quieres un coche para todo

Habiendo probado Golf GTI y Golf GTE, tengo dificultades para no preferir el segundo. Es uno de los coches más polivalentes del mercado: ofrece el confort de la conducción eléctrica y las prestaciones propias de un compacto deportivo. Durante el fin de semana puedes conducir un coche diferente al que acostumbras de lunes a viernes sin ocupar dos plazas de garaje.
En contra, un modo secuencial algo impreciso, un peso elevado y un maletero de tamaño reducido. A cambio, los consumos son muy contenidos, es divertido de conducir y resulta confortable para hasta cuatro personas. Si no quieres gastar más de 40.000 euros y disfrutar de las ventajas de un coche 100% eléctrico y uno de gasolina, deberías echarle un vistazo al Volkswagen Golf GTE.
Diseño/Estética
Calidad de acabado
Equipamiento de serie
Equipamiento opcional
Habitabilidad
Maletero
Motor/Refinamiento
Consumos
Dirección
Frenos y neumáticos
Comportamiento
Calidad de rodadura
Relación valor-precio
8.2
El Volkswagen Golf GTE es la alternativa más racional al GTI. Su sistema híbrido enchufable es muy eficiente, potente y mantiene las sensaciones de conducción en un primer plano. Por dentro es muy espacioso, viene bien equipado y tiene un look distintivo dentro de la gama, aunque discreto. Por menos de 40.000 euros, es una de las opciones más polivalentes si buscas un coche para todo sin prescindir de un manejo deportivo.
Lo bueno
- Autonomía eléctrica real superior a los 120 km
- Divertido, potente y ágil: casi como el GTI
- Interior espacioso, con bastante equipamiento de serie
Lo mejorable
- Maletero algo justo
- Funcionamiento del modo secuencial
- Plaza central trasera
Galería de imágenes

Ver fuente